miércoles, 3 de septiembre de 2008

Reverdeciendo

El año pasado por estas fechas, un árbol quemado y agostado me enseñó una hermosa lección sobre la vida y el renacimiento.
Estas vacaciones he vuelto a ese lugar, y me he llevado una alegría aún mayor.

Conocía la gran resistencia al fuego del Pinus canariensis, claro. Tiene que ver con el grosor de su corteza y su capacidad para producir nuevos brotes desde cualquier punto del tronco y prácticamente en cualquier condición. Pero saber una cosa no es lo mismo que verlo, y, sobre todo, no es lo mismo que sentirlo.

Éste es el aspecto de la zona actualmente:



Aún quedan ramas quemadas, terreno agostado, arbustos resecos. Pero el verde ha vuelto a brotar, renaciendo de las cenizas. Los pinos tienen el tronco negro, pero están cubiertos de hojas nuevas.  


Allí me quedé, mirando, un buen rato... empapándome de esa sensación, ese conocimiento, ese regalo.

La vida, una vez más, se abre camino.



Más sobre la capacidad de adaptación del pino canario en este recomendable artículo (en .pdf).
El pino canario (Pinus canariensis), una especie singular, por J. Climent, R. López, S. González, y L. Gil4, publicado en Ecosistemas, Revista científica y técnica de ecología y medio ambiente

Fotos tomadas en Cercados de Araña, Gran Canaria, a mitades de agosto.

3 comentarios:

Bibiano dijo...

La fuerza de la naturaleza y la vida se manifiesta a pesar del maltrato al que los seres humanos la estamos sometiendo...
Interesante Blog

Saludos,

soleluna dijo...

Hola!
Me encantó tu blog, creo que me reconozco mucho en lo que escribes y eso siempre es fascinante.
Vamos recogiendo pedacitos de nosotros mismos por ahí, siempre!

Sibila dijo...

No estaría mal que aprendiésemos a respetar más la vida como un todo... antes de que nosotros llegáramos, la vida ya era una sinfonía de maravillas. Y cuando hayamos conseguido destruirnos a nosotros mismos, la vida seguirá ahí

Gracias, Bibiano y Soleluna por comentar. Me alegro de que os haya gustado.
Pasaos por aquí cuando queráis.