lunes, 7 de abril de 2008

Desear y necesitar

Muchas veces, lo que uno quiere no es exactamente lo que uno necesita. De hecho, aunque cueste reconocerlo, hay ocasiones en las que lo que deseamos y lo que necesitamos son cosas totalmente opuestas.

La sociedad en la que crecimos nos ha enseñado que merecemos todo, que la vida debería ser un camino de rosas sin espinas, la vejez tiene que retrasarse a cualquier precio, y la muerte llegar lo más tarde y asépticamente posible. Y a patalear y quejarnos cuando descubrimos que las cosas no son así.

Nunca nos dicen que el dolor a veces es simplemente un accidente que nadie puede prever, y a veces es un precio que tenemos que pagar. Nunca nos dicen que los auténticos vínculos se forjan aprendiendo a conocer y a convivir, o aparecen cuando ya has tenido tiempo de sobra para saber vivir sin ellos. Nunca nos dicen que por buenas que sean nuestra intenciones, por ilusión que pongamos al construir algo, no podremos evitar que se derrumbe estrepitosamente si lo hemos levantado sobre cimientos inadecuados.

Sabemos lo que deseamos y nos enfadamos cuando no podemos conseguirlo, como niños caprichosos berreando cuando mamá no les compra una golosina. Pero casi nunca sabemos lo que realmente queremos, ni mucho menos lo que necesitamos.

Quizá porque si fuésemos conscientes de ello, nos daríamos cuenta de que conseguirlo es un proceso que requiere esfuerzo, tiempo, y que puede que también nos haga sufrir. Y quizá nos daríamos cuenta de que todo eso, al final, vale la pena.

3 comentarios:

Tanakil dijo...

Yo creo que si te lo propones, puedes conseguirlo todo :)
Saludos,
Tanakil.

Sibila dijo...

Sí que puedes... pero todo tiene un precio. Sólo que, cuando sabemos que algo vale realmente la pena, poco importa lo que nos vaya a costar. ;)

FatoMordred dijo...

Bueno, a ver, despues de leer esto, tengo claro que realmente muchas veces no sabemos lo que queremos, y ese es el problema, por eso deseamos en ocasiones cosas que no nos convienen. Creo que aunque no sepamos lo que queremos, sí es importante saber lo que "no" queremos.