lunes, 18 de febrero de 2008

Anotaciones sobre el Matriarcado

Ya sabéis, después de todo lo que he escrito, que soy por naturaleza enemiga de absolutos y de maniqueísmos. Por eso, entre otros motivos, siempre me han resultado molestas las interpretaciones históricas que tratan de retratar un mundo más como les gustaría a quienes lo describen que hubiera sido, que como fue en realidad. La historia enseña muchas lecciones, y no es la más pequeña de ellas el hecho de los datos pueden ser escogidos y retorcidos al servicio de las ideologías. Por eso siempre hay que contrastar, rebuscar, y leer más de un libro, y más de dos.
Con esto en mente, me gustaría compartir con vosotros parte de un interesante artículo sobre el mito del matriarcado que leí el otro día. Que lo disfrutéis.

[...] Ahora bien, la práctica totalidad de las máximas que se erigen como pilares de esta teoría son en la práctica indemostrables. La evidencia arqueológica no puede corroborar la existencia de sociedades matriarcales en el Paleolítico, como tampoco en otros periodos históricos posteriores. Es igualmente imposible llegar a la conclusión, a través de la etnología, de que todas las sociedades han pasado alguna vez por un estadio matriarcal. Las Venus paleolíticas indican la existencia de algún tipo de código repetitivo compartido por pueblos repartidos en una gran extensión de terreno, además de la importancia de los caracteres fértiles de la mujer; pero concluir que son la muestra inequívoca de un culto a la Diosa Madre es imposible, en primer lugar por que ningún dato lo corrobora, y en segundo lugar porque se está proyectando sobre la Prehistoria un tipo de religiosidad típicamente clásica y mediterránea. La teoría conspiratoria que viene a decir que a lo largo de la Historia las muestras de un poder matriarcal anterior fueron borradas, pretendidamente para suprimir la posibilidad de que algo similar volviese a ocurrir, tampoco encuentra refrendo científico. De hecho, en muchas culturas se han dado casos de poder femenino evidente e incluso oficial sin tratarse de sociedades matriarcales.

Puede decirse, en definitiva, que el matriarcado como realidad histórica no puede ser demostrado. Debe asumirse que el matriarcado populista es una idealización fabulosa que obedece a los problemas políticos del del pasado más reciente y del mundo actual, en la que subyace una evidente carga de legitimación o deslegitimación. Cuando se discute acerca de la oposición binaria entre matriarcado y patriarcado, lo que se está haciendo realmente es imbricar en la Historia dos corrientes de pensamiento como el machismo político y el feminismo político, que de esta forma distorsionan el pasado de la humanidad en beneficio de sus propios fines. Es hora de comprender que cada sociedad se mueve por su propia dinámica, fruto de la época en la que se desarrolla, de su propia cultura y de la interacción de un complejo conjunto de factores inherentes a sí misma. De este modo, aunque pueda considerarse muy acertadamente que las sociedades de nuestros antepasados eran machistas, hay que entender que actualmente se cuenta con la ventaja de la perspectiva histórica. Llevar a tiempos pasados las visiones actuales no ayuda a solucionar los problemas que, aunque puedan venir de largo, son inherentes a este tiempo. Es necesario abrir los ojos y darnos cuenta de que no necesitamos entroncar históricamente con ninguna realidad anterior para reivindicar algo que, por justicia, debe existir en la sociedad: la igualdad total entre sexos.

Texto extraído del artículo
El Matriarcado. Ecos del poder de las mujeres
, firmado por A. L.
Publicado en la revista
Memoria: La Historia de cerca, nº VIII, Enero de 2008

9 comentarios:

Perro Aullador dijo...

:D Por fin!!
Es la primera vez que leo en la red algo así, a pesar de que es un tema básico de historiografía.

También hay que decir que es un error común la defensa del "matriarcado" por parte de fuentes divulgativas, por ejemplo entre el material de la exposición "Diosas" que se hizo del Museo de Historia de la ciudad de Barcelona (tiene delito), allá por el 2000. :(

Sibila dijo...

Es la moda político-social... ya sabes, todo el mundo sabe, que no hay mujeres crueles, violentas, egoístas, o avariciosas. Las mujeres son santas, buenas, generosas y espiritualmente elevadas sólo por el hecho de haber nacido mujeres. Así que una sociedad regida por mujeres es lo mejor de lo mejor del mundo mundial. Faltaría más.

Lo más curioso es que las teorías iniciales sobre el matriarcado (propugnadas por Bachofen) tenían un carácter marcadamente machista, pero ¿a quién le importa? ¡Con lo bonito y fácil que es coger trozos sueltos de aquí y de allá que apoyen nuestra ideología! ¿Quién se preocupa por la coherencia o incluso por la realidad? :P

Tanakil dijo...

Mmm, creo que no acabo de entender este mensaje. ¿Qué es lo que dice exactamente? ¿Que nunca han existido sociedades donde las mujeres mandaban? ¿Que nunca han existido sociedades donde hubiera igualdad de sexos?
No sé si es que estoy "espesa" o "estoy" corta :P
Un saludo,
Tanakil.

Sibila dijo...

No, no, lo que quiere decir con esa frase es que el hecho de que hayan habido sociedades en las que las mujeres hayan tenido un papel igualitario o incluso una posición de poder, no implica (e incluso refuta algunos de los argumentos que apoyan) que haya existido un matriarcado primitivo prehistórico.

Las ideas principales del texto son dos: Por un lado, que no hay ninguna prueba arqueológica ni antropológica que lleve a la conclusión de la existencia de una sociedad prehistórica matriarcal como la que se propugna en los círculos feministas; por otro, que al insistir en la existencia de ese matriarcado se está reflejando en la historia un debate político actual, que no tiene sentido en la época.

Y la conclusión, que me parece lo más relevante, es que buscar precedentes es mucho menos importante que trabajar por la igualdad de hombres y mujeres aquí y ahora. ;)

Vaelia dijo...

Concuerdo con que, en todo caso, lo importante es el trabajo en el aquí y el ahora.

Obvio que no podemos conocer exactamente el pasado, pero de ahí a invertársnoslo a nuestra conveniencia... :S

Para mí el colmo es cuando se defiende el matriarcado como un patriarcado "en femenino", es decir, idénticas estructuras pero dirigidas por el sexo opuesto... heredadas de las fantasías griegas (i.e. con el mito de las amazonas).

Pero un detalle más sutil en el que no se detienen mucho los partidarios del matriarcado, es que en la historiografía fue considerado un estadio "primitivo", es decir, se usó precisamente para justificar que el patriarcado era un tipo de organización mucho más desarrollado y eficiente (etc.) siguiendo una concepción universalista y darwinista de la historia, obsoleta a día de hoy.

Por otro lado, aunque el matriarcado no existió, sí hay constancia de sociedades con estructuras distintas a las del patriarcado, en las que sí se documenta lo que hoy entenderíamos como una mayor igualdad, un estatus parejo en diversas áreas de poder "público" u "oficial"·.

Para matizar, tampoco hay que engañarse con eso; porque que la historia del poder oficial no reconozca otras áreas de influencia femenina, no significa que éstas no existieran. Sólo que aquí a los historiadores les toca hacer filigranas y leer entre líneas... no obtienen resultados tan "espetaculares" como el "descubrimiento de una sociedad lidereda por guerreras", pero si la constatación de que en todas la épocas ha habido mujeres, además de hombres, que se han buscado la vida para dedicarse a lo suyo. Algo que me parece más positivo que aceptar el papel de "víctimas seculares liberadas por la llegada de la modernidad". :P

Berta dijo...

Me encanta este punto de vista. He estado leyendo bastantes artículos sobre este tema para uno que debo escribir yo... y la verdad este es el que más me ha servido. Gracias.

Sibila dijo...

Me alegro de que te haya sido útil, Berta. En el artículo de la revista Memoria del que extraje el fragmento hay mucha más información, pero creo que la conclusión, que es la parte del texto que extraje, es lo más revelador.
Suele ser difícil encontrar autores que traten de manera razonable los temas que, como el matriarcado, se han convertido ya en parte de una ideología, pero algo hay.
Te deseo mucha suerte con tu artículo. :D

Marta Uma Blanco dijo...

Hola querida Sibila, ante todo, quiero decirte que me encantan tus escritos.
Existe la teoría de que existió una sociedad matriarcal que se desarrolló sobre el 6500 a.c. independientemente de la de Mesopotamia. Esta teoría la sostiene la prestigiosa arqueóloga Marija Gimbutas en sus libros LA diosa, y Dioses y Diosas de la vieja Europa. Ella encontró numerosos objetos que la llevaron a pensar que ciertamente existió una sociedad en la que, según evidencias funerarias, no existía la supremacía de ningún sexo sobre otro. Además, era una sociedad en la que no se fabricaban armas de guerra.
Sí aparecen, en cambio, estatuillas de la diosa, encarnada en tres arquetipos: la diosa-pájaro-serpiente, de la creación, la sustentadora, y la destructora y de renovación. Todo apunta a que creían en un motor del universo íntimamente ligado a los ciclos de la tierra, de la luna y de las mujeres.
Algunas feministas de los años 70, tuvieron la genialidad de unir esta tradición de las diosas europeas -entendida como que la divinidad está en todo ser vivo, y cuyo modelo, evidentemente, es la mujer creadora- con la lucha por los derechos de las mujeres.
Qué rollo estoy soltando. El hecho es que yo no creo que se trate de una moda, sino de un movimiento a nivel global, que está haciendo que miles de mujeres se reúnan con conciencia de género a debatir temas como la ecología y el futuro del planeta. No sé, a mí me parece mejor que juntarse a ver televisión o a criticar a los demás.
El matriarcado que defiende la Espiritualidad Femenina entiende que todos los seres humanos somos iguales.
Hale, hasta aquí he llegado. ¿Has leído el Cáliz y la Espada? Maravillosa reflexión.
Besos y me encanta visitarte. Siempre.

Sibila dijo...

Hola, Marta, cuánto tiempo, me alegra que te pases por aquí. Y me alegra aún más ver que puedo volver a disfrutar de tus bellas palabras. :)

En efecto, existen evidencias arqueológicas que indican que han podido existir en la antigüedad sociedades igualitarias... pero que hubiese igualdad no significa que haya existido un matriarcado, dado que un matriarcado es justo el otro polo de la desigualdad, es decir, el control del poder en manos de un sólo sexo, el femenino. Eso es justamente lo que remarca este artículo que cito.

Con respecto a las feministas de los años 70, lo que a tí te parece una genialidad, a mí me causa auténtico dolor, puesto que pienso que precisamente en ese momento y por haber hecho esa mezcla de conceptos, la lucha por la igualdad real de los sexos se desvaneció para convertirse en esa moda que critico aquí. Soy una firme partidaria del feminismo de igualdad, pero creo que el feminismo de género le hace un flaco favor a este último. Evidentemente, eso es mi opinión, y, como no quiero extenderme mucho, te invito a que leas unos estupendos artículos del blog "Un barco más grande" que ilustran mucho mejor lo que quiero decir. La primera parte está aquí: http://barcomasgrande.blogspot.com/2008/10/sexo-lengua-estudios-de-gnero-y-otras.html Verás enseguida a qué cosas concretas me refiero. Confío en que te guste.

Me encanta leer tu opinión, y espero que podamos hablar más sobre el tema. Como siempre, un placer.

Un saludo,
Sibila.