viernes, 30 de noviembre de 2007

[En otras palabras] Al espejo

Hay magia en las cosas cotidianas. Nos hemos acostumbrado tanto a vernos a nosotros mismos que hemos olvidado que hubo una época en la que el reflejo era algo extraño, efímero y misterioso.
Un espejo es algo más que un objeto decorativo. Es el reflejo de la realidad, tal y como es. Un espejo nunca miente. Miremos al espejo, a nosotros mismos, con nuevos ojos.

AL ESPEJO

¿Por qué persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?

Eres el otro yo de que habla el griego
y acechas desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.

El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas

que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro, a otro…

Jorge Luis Borges

miércoles, 28 de noviembre de 2007

[Arte] El galo moribundo





La escultura original es griega, del s. III a. C. La copia en mármol conservada es romana, y fue descubierta en el s. XVII, en la Villa Ludovisi.

Pero el valor, el orgullo, la fuerza contenida en su gesto sereno, en cada uno de sus músculos, en la tensión que invade su cuerpo… eso es eterno.

El Galo Moribundo es el recuerdo del enemigo vencido, pero es también un canto al honor y la valentía de esos enemigos. Contemplarlo es mirar atrás en el tiempo, cuando lo que estaba en juego en la lucha era más que la propia vida. Es sentir nostalgia, dolor, y una admiración sin límites por ese artista desconocido que dejó grabado para siempre en la historia la esencia misma de los pueblos celtas.



Más:
El Galo Moribundo en la Wikipedia (de dónde también saqué la imagen)

lunes, 26 de noviembre de 2007

Sentidos

Ya he comentado varias veces que la vida está llena de sorpresas y maravillas que a menudo pasamos por alto, por ir con prisas, por llevar en la cabeza un objetivo preciso y marcado, ignorando todo aquello que nos pueda distraer... pero la vida no es una distracción, es justamente todo eso que estamos excluyendo. Nos lanzamos a la carrera, pensando sólo en la meta, y desperdiciamos media vida por no disfrutar del camino que nos lleva a ella.

Paráos un momento: Se acerca el invierno, y el aire está cambiando. Centrémonos en percibir, de verdad, lo que nos rodea.

Mirad a vuestro alrededor: ¿Cuántos árboles conservan aún hojas verdes?¿cuántos no tienen más que ramas desnudas? ¿De qué color es el cielo? Tal vez a pesar del frío, luzca un diáfano azul, tal vez esté cubierto de nubes grises. La luz es diferente en cada caso, y da incluso a lo más familiar un tono diferente.

Escuchad: ¿Quedan aún pájaros que trinen? ¿Sopla acaso el viento con fuerza? ¿Se oye el repiqueteo de la lluvia en los charcos, o una tromba de agua que golpea los cristales? ¿Hay gente que charle, niños que griten entre juegos, música… sonidos hermosos ocultos entre el ruido de los coches?

Olfatead el aire: ¿Huele bien o mal? Tal vez podáis recibir al aroma de la comida de alguna casa, o el perfume de quien ha pasado a vuestro lado hace segundos. Tal vez sea humo, o el olor de la tierra mojada. Cuando va a cambiar el tiempo, o a nevar, el aire tiene un olor especial al que muchas veces no hacemos caso, dejando que nos coja desprevenidos.

Saboread lo que coméis: Aprovechad el frío para tomar bebidas calientes y caldos, sentid el sabor que no sólo es agradable al paladar, sino que entibia todo vuestro cuerpo, dándoos una sensación de bienestar. Probad los frutos de la estación, y pensad en la época en la que eran el producto de la última cosecha, antes de que llegaran el frío y la escasez.

Tocad: Palpad el tejido de las prendas que os pongáis, no os limitéis a echároslas encima. Posad la mano en las paredes, en los objetos, en los troncos de los árboles, sentid su forma, su textura. Frotáos las manos unas contra otra, sintiendo el calor que generáis. Acariciad a vuestras mascotas, abrazad a vuestros amigos y parejas.

Si creéis que la vida es monótona y predecible, si creéis que no hay nada que os pueda sorprender… es porque no estáis fijándoos bien. Vivid con todo el cuerpo, con todas las ganas… vivid con los cinco sentidos. 

viernes, 23 de noviembre de 2007

[En otras palabras] Himno al árbol

Porque admirar la Naturaleza no significa sólo mirar lo que te rodea, sino ver reflejado en ello la maravilla de la vida.

HIMNO AL ÁRBOL

A D. José Vasconcelos

Árbol hermano, que clavado
por garfios pardos en el suelo,
la clara frente has elevado
en una intensa sed de cielo;

hazme piadoso hacia la escoria
de cuyos limos me mantengo,
sin que se duerma la memoria
del país azul de donde vengo.

Árbol que anuncias al viandante
la suavidad de tu presencia
con tu amplia sombra refrescante
y con el nimbo de tu esencia:

haz que revele mi presencia,
en las praderas de la vida,
mi suave y cálida influencia
de criatura bendecida.

Árbol diez veces productor:
el de la poma sonrosada,
el del madero constructor,
el de la brisa perfumada,
el del follaje amparador;

el de las gomas suavizantes
y las resinas milagrosas,
pleno de brazos agobiantes
y de gargantas melodiosas:

hazme en el dar un opulento
¡para igualarte en lo fecundo,
el corazón y el pensamiento
se me hagan vastos como el mundo!

Y todas las actividades
no lleguen nunca a fatigarme:
¡las magnas prodigalidades
salgan de mí sin agotarme!

Árbol donde es tan sosegada
la pulsación del existir,
y ves mis fuerzas la agitada
fiebre del mundo consumir:

hazme sereno, hazme sereno,
de la viril serenidad
que dio a los mármoles helenos
su soplo de divinidad.

Árbol que no eres otra cosa
que dulce entraña de mujer,
pues cada rama mece airosa
en cada leve nido un ser:

dame un follaje vasto y denso,
tanto como han de precisar
los que en el bosque humano, inmenso,
rama no hallaron para hogar.

Árbol que donde quiera aliente
tu cuerpo lleno de vigor,
levantarás eternamente
el mismo gesto amparador:

haz que a través de todo estado
—niñez, vejez, placer, dolor—
levante mi alma un invariado
y universal gesto de amor!

Gabriela Mistral

miércoles, 21 de noviembre de 2007

[Noticias] La cueva de Rómulo y Remo




Lo leí ayer y me quedé estupefacta: parece ser que, excavando bajo la villa del emperador Augusto, en el monte Palatino, que está en proceso de restauración, han dado con una gruta profusamente decorada, y han declarado que hay probabilidades de que se trate del lupercale, es decir, la cueva donde la loba capitolina amamantó a Rómulo y Remo.

En mi opinión, lo más que se podría decir al respecto es que quizá se ha encontrado el lugar que en el Imperio Romano identificaban con la caverna donde vivieron la loba y los bebés gemelos, y donde hay un templo construido en su honor. Pero eso no quiere decir que sea menos hermoso contemplar el lugar donde la tradición podría haber situado un acontecimiento mítico tan importante, un lugar que, además, se ha rescatado del olvido.


Noticia en El País

Fotos en El Mundo (de donde extraje la que ilustra este post) 

lunes, 19 de noviembre de 2007

[Música] Negra sombra

Cuando el viernes puse el poema de Rosalía de Castro, esta canción vino inmediatamente a mi mente. Es una de mis canciones favoritas, puesto que el poema en el que se basa es de mis preferidos desde que, siendo una niña, lo leí, con su traducción, en mi libro de Lengua.
La canción se presentó por primera vez en 1982. Rosalía de Castro incluyó este poema en su libro Follas Novas, de 1880, y fue Xoan Montés Capón quien lo unió con la música de un alalá que había recogido en A Cruz do Incio, convirtiéndolo en una canción sencillamente sublime, en la que música y letra se conjugan a la perfección, a pesar de que fueron creadas por separado.

La versión que quiero compartir con vosotros es la cantada por Luz Casal en el disco de Carlos Núñez “A Irmandade das Estrelas”. También aparece en la banda sonora de una película que prefiero olvidar, lo cual le ha dado en los últimos años bastante fama. Pero yo, cada vez que la oigo, sólo pienso en la niña que fui, descubriendo la magia de un idioma tan dulce como el gallego en un libro de texto.

Carlos Núñez dice de ella: “Se consideraban entonces los alalás como los cantos más hermosos, elementales y primitivos de Galicia: quizá sea esa fuerza básica de la tierra la que mantiene la vigencia y la modernidad de esta obra inmortal.” No se me ocurre mejor descripción.




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NEGRA SOMBRA

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me dexarás ti nunca,
sombra que sempre me asombras.


/Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me ensombreces,
al pie de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.

Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que silba.

Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y eres la aurora.

En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
ni me dejarás tú nunca,
sombra que siempre me ensombreces./

viernes, 16 de noviembre de 2007

[En otras palabras] Del mar azul las transparentes olas...

A veces sentimos que la rutina, las obligaciones, las costumbres... nos atan como si fueran cadenas. Y olvidamos que nuestra vida está sólo en nuestras manos, y que somos nosotros quienes tenemos que soltarnos. Si nos quedamos esperando en la orilla por miedo a mojarnos, nunca cruzaremos el mar.

Del mar azul las transparentes olas
mientras blandas murmuran
sobre la arena, hasta mis pies rodando,
tentadoras me besan y me buscan.

Inquietas lamen de mi planta el borde,
lánzanme airosas su nevada espuma,
y pienso que me llaman, que me atraen
hacia sus salas húmedas.

Mas cuando ansiosa quiero
seguirlas por la líquida llanura,
se hunde mi pie en la linfa transparente
y ellas de mí se burlan.
Y huyen abandonándome en la playa
a la terrena, inacabable lucha,
como en las tristes playas de la vida
me abandonó inconstante la fortuna.

Rosalía de Castro