Hoy es la noche de Samhain. El ritmo de la naturaleza nos devuelve, una vez más, al frío, a la oscuridad, a la noche.
Hoy es día de celebración, y día de recogimiento. Es momento de dejar atrás el año que se va, y reunir fuerzas para afrontar el que llega. La tierra se desprende de las galas del verano, preparando el terreno para que duerman las semillas del invierno hasta que el beso de la primavera las devuelva a la vida.
Desprendámonos también de todo lo superfluo. Busquemos en nuestro interior las semillas que queremos resguardar, y descansemos. Debemos darnos tiempo a nosotros mismos para el reposo y la calma, y prepararnos para volver a renacer.
Y aprovechemos el silencio y la noche para recordar a aquellos que plantaron también semillas en nuestro interior y ya nos dejaron. Esas semillas florecerán a su debido tiempo, y con sus frutos continuaremos el camino de los que nos precedieron.
Hoy es la noche de Samhain. Parad, aunque sea un momento, en el ajetreo de la vida y de la fiesta, y recordad que la vida y la muerte son las dos caras de la misma moneda. Preparáos para el invierno, y para la promesa de la primavera.
miércoles, 31 de octubre de 2007
lunes, 29 de octubre de 2007
[Música] Samhain Night
Samhain se acerca, y mucho me queda aún por atar antes de poder permitirme el recogimiento y la meditación que la época requiere. Pero, poco a poco, las cosas van encontrando su sitio.
Loreena McKennitt (artista de la que ya os he hablado) me aporta con esta bellísima canción la serenidad que necesito para ayudarme a sintonizar con las energías de este momento tan especial, y vivirlo tal y como me ha llegado, como un maravilloso regalo de la vida.
Ojalá que escucharla os sirva, a vosotros también, para ir abriendo la mente y el corazón a todo lo que nos trae esta hermosa celebración.
Loreena McKennitt (artista de la que ya os he hablado) me aporta con esta bellísima canción la serenidad que necesito para ayudarme a sintonizar con las energías de este momento tan especial, y vivirlo tal y como me ha llegado, como un maravilloso regalo de la vida.
Ojalá que escucharla os sirva, a vosotros también, para ir abriendo la mente y el corazón a todo lo que nos trae esta hermosa celebración.
viernes, 26 de octubre de 2007
[En otras palabras] Cuando me puse a pensar
Porque no hay nada más importante que ser uno mismo. Porque no tiene sentido tratar de reducirnos, querer ponernos en el lugar de otro. Porque somos quienes somos, y sea como sea nuestro caminar por la vida, éso es lo único que siempre nos acompañará.
CUANDO ME PUSE A PENSAR
Cuando me puse a pensar
La razón me dio a elegir
Entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar,Mas me dije: si el copiar
Fuera ley, no nacería
Hombre alguno, pues haría
Lo que antes de él se ha hecho:
Y dije, llamando al pecho,
¡Sé quien eres, alma mía!José Martí
miércoles, 24 de octubre de 2007
Celebrar por celebrar
Dentro de una semana es la noche de Samhain, y, de repente, surgen como setas por todos los rincones de la Red mensajes de gente que quiere celebrar un ritual, o incluso iniciarse en esa noche. Gente que, por supuesto, no tiene ni la menor idea de lo que es un ritual ni de lo que representa una iniciación.
Es otro síndrome que delata el paganismo como pose en lugar de como auténtica vivencia. Oh, claro, es mucho más bonito y aparente ponerse a encender velas en una noche de luna, vestidos con una capa, y manejar el athame que compramos anteayer en una tienda de internet, bien lleno de símbolos “de poder”. Queda muy chulo juntarte con unos amigos e irte al bosque a invocar a los espíritus y adivinar el futuro. Y tienes todo tu derecho a hacerlo, mientras no digas que lo haces porque estás celebrando un ritual wiccano. Lo que estás haciendo es jugar.
Un ritual (no hablemos ya de una iniciación) requiere ante todo conocer las energías del momento, lo que representa, tanto en la tradición como para nosotros mismos, y cómo queremos y podemos emplear esas energías. ¿Qué deseas atraer a tu vida? ¿Qué preguntas necesitan respuesta? ¿Qué cosas tienes que agradecer? ¿Qué es necesario que aprendas? Cada momento del año favorece unas actividades y obstaculiza otras, al igual que no es lo mismo ir a la playa en verano que en invierno.
Un ritual no es una reunión de amiguitos para sentarse en torno a la hoguera a contar historias de miedo. Es un momento especial en el que nos relacionamos con los Dioses y la naturaleza, haciéndonos conscientes del paso del tiempo y el ritmo de las estaciones. Un ritual puede ser sentarse en el balcón a ver atardecer, pasear por el campo pisando las hojas caídas, pedir un deseo a una estrella o llamar a esa persona cuya voz hace tiempo que no escuchas. Un ritual es cualquier cosa que hagamos con el corazón, con el estado de ánimo adecuado, sintiendo que al hacerlo honramos nuestra fe. Tener un montón de objetos “mágicos”, leer de carrerilla largos textos cogidos de internet, seguir unos rígidos pasos al pie de la letra… en ocasiones, más que una ayuda, es una interferencia.
No hagáis nada sin saber lo que estáis haciendo. Es preferible encender una vela y decir unas palabras simples, salidas de ti, que trazar el Octograma Quíntuple de Invocación Maestra de la Llama Verde cuando la luna esté en su Cénit Cuántico Suprarrenal ante el altar de Cthulhu del Mar Profundo. Hacer las cosas por hacerlas es peor que no hacerlas en absoluto.
Es otro síndrome que delata el paganismo como pose en lugar de como auténtica vivencia. Oh, claro, es mucho más bonito y aparente ponerse a encender velas en una noche de luna, vestidos con una capa, y manejar el athame que compramos anteayer en una tienda de internet, bien lleno de símbolos “de poder”. Queda muy chulo juntarte con unos amigos e irte al bosque a invocar a los espíritus y adivinar el futuro. Y tienes todo tu derecho a hacerlo, mientras no digas que lo haces porque estás celebrando un ritual wiccano. Lo que estás haciendo es jugar.
Un ritual (no hablemos ya de una iniciación) requiere ante todo conocer las energías del momento, lo que representa, tanto en la tradición como para nosotros mismos, y cómo queremos y podemos emplear esas energías. ¿Qué deseas atraer a tu vida? ¿Qué preguntas necesitan respuesta? ¿Qué cosas tienes que agradecer? ¿Qué es necesario que aprendas? Cada momento del año favorece unas actividades y obstaculiza otras, al igual que no es lo mismo ir a la playa en verano que en invierno.
Un ritual no es una reunión de amiguitos para sentarse en torno a la hoguera a contar historias de miedo. Es un momento especial en el que nos relacionamos con los Dioses y la naturaleza, haciéndonos conscientes del paso del tiempo y el ritmo de las estaciones. Un ritual puede ser sentarse en el balcón a ver atardecer, pasear por el campo pisando las hojas caídas, pedir un deseo a una estrella o llamar a esa persona cuya voz hace tiempo que no escuchas. Un ritual es cualquier cosa que hagamos con el corazón, con el estado de ánimo adecuado, sintiendo que al hacerlo honramos nuestra fe. Tener un montón de objetos “mágicos”, leer de carrerilla largos textos cogidos de internet, seguir unos rígidos pasos al pie de la letra… en ocasiones, más que una ayuda, es una interferencia.
No hagáis nada sin saber lo que estáis haciendo. Es preferible encender una vela y decir unas palabras simples, salidas de ti, que trazar el Octograma Quíntuple de Invocación Maestra de la Llama Verde cuando la luna esté en su Cénit Cuántico Suprarrenal ante el altar de Cthulhu del Mar Profundo. Hacer las cosas por hacerlas es peor que no hacerlas en absoluto.
lunes, 22 de octubre de 2007
[Recetas] Vino caliente con especias
Las bebidas cumplen un importante papel en la mayoría de los rituales paganos. Al fin y al cabo, nuestros Dioses nos conminan a comer, beber, bailar y disfrutar de la vida y todos los dones que nos han concedido. Normalmente, en las reuniones y rituales se bebe cerveza, sidra o vino, pero, cuando se va acercando el invierno, lo que realmente apetece es tomar algo caliente, y se suele optar por el té, o en algunos casos café. Pero hay otras opciones que, aunque la mayoría no nos lo hayamos planteado, quizá sean más adecuadas para una celebración religiosa.
En otros países de Europa hay tradición de tomar vino caliente con especias. Existen múltiples recetas, e infinitas variaciones. Yo suelo usar dos, una que es de elaboración propia sobre la base de otra citada en un libro, y otra que me dieron, el Vin Brulé, que, por lo que sé, es típico de la época navideña.
Me gustaría compartirlas con vosotros, para que estas noches que se alargan sean un poco menos frías.
Vin Brulé
Se pone a hervir el agua con todos los ingredientes excepto el vino, y cuando se haya reducido aproximadamente a la mitad, se le añade el vino, se calienta, se cuela y se sirve.
Vino caliente con especias
Se calienta el vino con todos los ingredientes excepto la miel hasta que hierva, luego se añade la miel, se remueve hasta que se disuelva, se cuela y se sirve. Si alguien lo desea, puede añadir más miel en su vaso mientras el vino aún esté caliente.
Por supuesto, podéis añadir otras especias: cardamomo, anís, canela, nuez moscada, cáscara de limón… y variar los ingredientes a vuestro gusto, hasta que encontréis la combinación que prefiráis.
¡Que aproveche!
En otros países de Europa hay tradición de tomar vino caliente con especias. Existen múltiples recetas, e infinitas variaciones. Yo suelo usar dos, una que es de elaboración propia sobre la base de otra citada en un libro, y otra que me dieron, el Vin Brulé, que, por lo que sé, es típico de la época navideña.
Me gustaría compartirlas con vosotros, para que estas noches que se alargan sean un poco menos frías.
Vin Brulé
- 1 litro de vino tinto
- 200 militros de agua
- 100 gramos de azúcar
- Piel de naranja
- De 8 a 10 clavos de olor
- 1 rama de canela
Se pone a hervir el agua con todos los ingredientes excepto el vino, y cuando se haya reducido aproximadamente a la mitad, se le añade el vino, se calienta, se cuela y se sirve.
Vino caliente con especias
- 1 litro de vino tinto
- Miel (la cantidad depende de lo dulce que lo quieras)
- De 5 a 7 clavos de olor
- Un trozo de raíz de jengibre (puede ser seco, pero mejor fresco)
Se calienta el vino con todos los ingredientes excepto la miel hasta que hierva, luego se añade la miel, se remueve hasta que se disuelva, se cuela y se sirve. Si alguien lo desea, puede añadir más miel en su vaso mientras el vino aún esté caliente.
Por supuesto, podéis añadir otras especias: cardamomo, anís, canela, nuez moscada, cáscara de limón… y variar los ingredientes a vuestro gusto, hasta que encontréis la combinación que prefiráis.
¡Que aproveche!
viernes, 19 de octubre de 2007
[En otras palabras] La prueba
Incluso en los peores tiempos hay señales que nos guían. Incluso en los peores tiempos debemos recordar que éste es nuestro camino, y que estamos en él para aprender. Incluso en los peores tiempos, cuando nos sentimos perdidos y tantas cosas amenazan con desmoronarse, tenemos que ser conscientes de que todo aquello que afrontamos, puede que nos haga daño, pero también nos hará más fuertes.
LA PRUEBA
Mira: a punto estás de penetrar en el bosque.
Vas a dejar la casa blanca de la cima,
tan plácida, tan llena de música y sosiego,
y ahí te espera el bosque impenetrable.
Irremediablemente deberás cruzarlo:
el bosque que desciende por ladera escabrosa,
el bosque en que no hay nadie
y el bosque en el que puede haber de todo,
el bosque de humedades venenosas,
morada de lo negro
y de una luz que enturbia la mirada,
Entra en él con cuidado y sal sin prisas,
mas nunca se te ocurra abandonar la senda
que desciende y desciende y desciende.
Mira mucho hacia arriba y no te olvides
de que este tiempo nuestro va pasando
como la hoz por el trigo.
Allá arriba, en las ramas,
no hay luces que te cieguen si es de día.
Y si fuese de noche,
la negrura más honda la sierran faros ciertos.
Todo lo que está arriba guía siempre.
Mira, te espera el bosque impenetrable.
Recuerda que la senda que lo cruza
—la senda como río que te lleva—
debe ser dulce cauce y no boa untuosa
que repta y extravía en la maraña.
Que te guíe la música que dejas
—la música que es número y medida—
y que más alta música te saque
al fin, tras dura prueba a mar de luz.Antonio Colinas
miércoles, 17 de octubre de 2007
El hábito no hace al brujo (I): Skyclad
Cualquier persona que haya empezado a indagar sobre la wicca, se topará con esta alternativa: ¿Celebrar los rituales debe hacerse desnudo o vestido?
Muchos libros y páginas web insisten en que es imprescindible hallarse “vestido de cielo” (skyclad) para realizar cualquier tipo de ritual o hechizo. Las justificaciones son múltiples, así que paso a analizar las que yo me he ido encontrando (seguro que me dejo alguna, podéis aportar más si queréis en los comentarios):
-La desnudez acentúa la igualdad entre los miembros del coven:
Esto es sin duda cierto. Desnudos, todos los seres humanos somos iguales. Celebrando los ritos sin nada de ropa, estamos dejando claro que lo que hayamos traído de fuera no es relevante, y todos somos iguales ante los Dioses. Sin embargo, el mismo efecto puede conseguirse si todos los miembros del coven llevan prendas uniformes, ya sea una túnica del mismo color, unos pantalones y camiseta específicos, o cualquier combinación que se prefiera, con tal de que sea igual para todos.
-La desnudez es un signo de confianza entre los miembros del coven:
También es cierto, pero eso requiere que exista previamente esa confianza, y tiene que ser una confianza verdadera y absoluta. Si alguien se encuentra incómodo con su desnudez (ya sea por sus inhibiciones, porque no le gusta su cuerpo, o por lo que sea), o con la de los demás (porque le hayan educado con la idea de que el cuerpo debe ocultarse, o no sepa a dónde mirar…), o por el contrario, si alguien se distrae admirando el cuerpo de otra(s) persona(s) de una manera sexual, el efecto que se logra es justo el contrario, en lugar de fomentar la confianza, conseguiremos que los miembros del coven estén nerviosos y más pendientes de su estado de desnudez que del ritual.
-La desnudez nos acerca a la Madre Naturaleza, puesto que nacimos desnudos:
Totalmente cierto, y no tengo nada que objetar. Por eso, en los rituales de iniciación, en la medida de lo posible, el aspirante debe estar desnudo, o bien despojarse de sus ropas, para simbolizar su nuevo nacimiento.
-Las ropas estorban la circulación de la energía:
Esto sí que me parece una tontería. ¿No es la energía algo que está en todas partes? ¿No se supone que el manejarla y proyectarla es algo que trasciende el plano físico? ¿Por qué iban entonces a molestar unos cuantos milímetros de tela sobre nuestro cuerpo? Si las ropas obstaculizan el flujo de la energía, entonces no podríamos celebrar rituales que no fuesen al aire libre, porque ¿no estorbarían todavía más los muros y techos de los edificios? Y si es la tela la que puede bloquear las energías, ¿cómo es que hacemos saquitos de tela con hierbas, piedras o amuletos? ¿no estaríamos impidiendo así que la energía que se supone que queremos emplear fluya a través de la bolsa?
-La desnudez nos ayuda a compenetrarnos mejor con la naturaleza en los rituales al aire libre:
Esto también es cierto, si estamos hablando de rituales en verano y/o en un clima amable. En una época fría del año, o incluso una noche fresca de verano, al aire libre, la desnudez nos ayuda a coger rápidamente un resfriado, una gripe, o hasta una neumonía.
-Gardner decía que había que celebrar los rituales desnudo, y la Biblia de las Brujas de los Farrar también lo dice:
Si eres gardneriano y estás iniciado en un coven tradicional, evidentemente tienes que adoptar las tradiciones de tu coven, y si una de ellas es celebrar los rituales “vestido de cielo”, pues es una tradición más, como tallar determinados símbolos en el athame, o seguir un sistema de grados dentro del coven. Pero Gardner decía muchas cosas que las nuevas corrientes de la wicca no siempre aceptan. Si practicas en solitario, no tienes más normas que las que te dicten tu propia lógica e intuición, siempre y cuando conozcas a fondo por qué son las cosas como son antes de rechazarlas sin más, porque te sean incómodas o te obliguen a hacer un esfuerzo.
Los Farrar seguían la tradición alejandrina, derivada directamente de la gardneriana, y por ello observan rituales muy similares, incluyendo la desnudez en los rituales, e incluso remarcan la gran importancia del balance de los sexos dentro del coven, cosa que, como todos sabemos, hoy en día es muy difícil de conseguir, y no por ello es menos auténtico un coven en el que haya una gran mayoría de mujeres o de hombres.
En resumen: ¿Cómo deben celebrarse los rituales? ¿Con nuestra ropa normal, con una ropa ligera, con alguna prenda especial, en ropa interior, en total desnudez…? La respuesta, como siempre es: como tú quieras. Quizá desees estar “vestido de cielo” en los rituales que hagas en casa, y vestirte bien abrigado para los que hagas al aire libre, o comprar (o hacerte) una túnica o ropa “especial” que reserves sólo para estos menesteres.
Después de haber estudiado y comprendido el origen y la simbología de las tradiciones, sabrás cuáles tienen un significado profundo para tí, y cuáles no te dicen nada. Apegarse de manera irracional a algo sólo porque “siempre se ha hecho así” no lleva a ninguna parte, pero tampoco rechazarlo de plano porque “es algo anticuado”.
Investiga, aprende, piensa primero, y decide después.
Muchos libros y páginas web insisten en que es imprescindible hallarse “vestido de cielo” (skyclad) para realizar cualquier tipo de ritual o hechizo. Las justificaciones son múltiples, así que paso a analizar las que yo me he ido encontrando (seguro que me dejo alguna, podéis aportar más si queréis en los comentarios):
-La desnudez acentúa la igualdad entre los miembros del coven:
Esto es sin duda cierto. Desnudos, todos los seres humanos somos iguales. Celebrando los ritos sin nada de ropa, estamos dejando claro que lo que hayamos traído de fuera no es relevante, y todos somos iguales ante los Dioses. Sin embargo, el mismo efecto puede conseguirse si todos los miembros del coven llevan prendas uniformes, ya sea una túnica del mismo color, unos pantalones y camiseta específicos, o cualquier combinación que se prefiera, con tal de que sea igual para todos.
-La desnudez es un signo de confianza entre los miembros del coven:
También es cierto, pero eso requiere que exista previamente esa confianza, y tiene que ser una confianza verdadera y absoluta. Si alguien se encuentra incómodo con su desnudez (ya sea por sus inhibiciones, porque no le gusta su cuerpo, o por lo que sea), o con la de los demás (porque le hayan educado con la idea de que el cuerpo debe ocultarse, o no sepa a dónde mirar…), o por el contrario, si alguien se distrae admirando el cuerpo de otra(s) persona(s) de una manera sexual, el efecto que se logra es justo el contrario, en lugar de fomentar la confianza, conseguiremos que los miembros del coven estén nerviosos y más pendientes de su estado de desnudez que del ritual.
-La desnudez nos acerca a la Madre Naturaleza, puesto que nacimos desnudos:
Totalmente cierto, y no tengo nada que objetar. Por eso, en los rituales de iniciación, en la medida de lo posible, el aspirante debe estar desnudo, o bien despojarse de sus ropas, para simbolizar su nuevo nacimiento.
-Las ropas estorban la circulación de la energía:
Esto sí que me parece una tontería. ¿No es la energía algo que está en todas partes? ¿No se supone que el manejarla y proyectarla es algo que trasciende el plano físico? ¿Por qué iban entonces a molestar unos cuantos milímetros de tela sobre nuestro cuerpo? Si las ropas obstaculizan el flujo de la energía, entonces no podríamos celebrar rituales que no fuesen al aire libre, porque ¿no estorbarían todavía más los muros y techos de los edificios? Y si es la tela la que puede bloquear las energías, ¿cómo es que hacemos saquitos de tela con hierbas, piedras o amuletos? ¿no estaríamos impidiendo así que la energía que se supone que queremos emplear fluya a través de la bolsa?
-La desnudez nos ayuda a compenetrarnos mejor con la naturaleza en los rituales al aire libre:
Esto también es cierto, si estamos hablando de rituales en verano y/o en un clima amable. En una época fría del año, o incluso una noche fresca de verano, al aire libre, la desnudez nos ayuda a coger rápidamente un resfriado, una gripe, o hasta una neumonía.
-Gardner decía que había que celebrar los rituales desnudo, y la Biblia de las Brujas de los Farrar también lo dice:
Si eres gardneriano y estás iniciado en un coven tradicional, evidentemente tienes que adoptar las tradiciones de tu coven, y si una de ellas es celebrar los rituales “vestido de cielo”, pues es una tradición más, como tallar determinados símbolos en el athame, o seguir un sistema de grados dentro del coven. Pero Gardner decía muchas cosas que las nuevas corrientes de la wicca no siempre aceptan. Si practicas en solitario, no tienes más normas que las que te dicten tu propia lógica e intuición, siempre y cuando conozcas a fondo por qué son las cosas como son antes de rechazarlas sin más, porque te sean incómodas o te obliguen a hacer un esfuerzo.
Los Farrar seguían la tradición alejandrina, derivada directamente de la gardneriana, y por ello observan rituales muy similares, incluyendo la desnudez en los rituales, e incluso remarcan la gran importancia del balance de los sexos dentro del coven, cosa que, como todos sabemos, hoy en día es muy difícil de conseguir, y no por ello es menos auténtico un coven en el que haya una gran mayoría de mujeres o de hombres.
En resumen: ¿Cómo deben celebrarse los rituales? ¿Con nuestra ropa normal, con una ropa ligera, con alguna prenda especial, en ropa interior, en total desnudez…? La respuesta, como siempre es: como tú quieras. Quizá desees estar “vestido de cielo” en los rituales que hagas en casa, y vestirte bien abrigado para los que hagas al aire libre, o comprar (o hacerte) una túnica o ropa “especial” que reserves sólo para estos menesteres.
Después de haber estudiado y comprendido el origen y la simbología de las tradiciones, sabrás cuáles tienen un significado profundo para tí, y cuáles no te dicen nada. Apegarse de manera irracional a algo sólo porque “siempre se ha hecho así” no lleva a ninguna parte, pero tampoco rechazarlo de plano porque “es algo anticuado”.
Investiga, aprende, piensa primero, y decide después.
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