A raíz de un comentario hace unos cuantos posts, he estado pensando en algo que se deriva, en parte de la comercialización y banalización de la espiritualidad, y, por otro, del vacío existencial que siente tanta gente en estos tiempos.
Se trata de la manía de que, cada año por la noche de San Juan, internet, la televisión, e incluso los periódicos, se llenan de “recomendaciones” de “hechizos” o “rituales” para hacer en esa noche.
Imagino que los medios de comunicación tienen que rellenar espacio de alguna manera, y que es un artículo sencillo, porque basta con copiar casi exactamente el del año anterior. Imagino, también, que la mayoría de la gente no hace ni caso de estas cosas.
Sin embargo, hay personas que, por sistema, siguen esas “recomendaciones”, y queman hierbas, o papeles con deseos, o cualquiera de las múltiples cosas, totalmente desvirtuadas, que les aconsejan hacer. ¿Por qué?
¿Qué lleva a alguien a escribir un deseo y quemarlo en una hoguera, perteneciendo a una religión que considera la magia como algo maligno, o siendo incluso ateo? ¿Lo hacen para divertirse, porque todos los demás lo hacen, porque guardan la esperanza de que pueda llegar a funcionar?
Un ritual es mucho más que repetir unas palabras estereotipadas que alguien te dice o que has leído por ahí. Las palabras, los gestos, los objetos, no son más que elementos para focalizar la intención y la energía de la persona. ¿De qué le sirven, entonces, a alguien que no tiene ni idea de qué significan? La respuesta es fácil: No sirven de nada. Encender una vela no te servirá de nada, echar un papel al fuego no te servirá de nada.
La magia no es un juego, no es una diversión para una noche al año. Requiere estudio, voluntad, esfuerzo. Requiere muchas cosas que aquellos que se creen todo lo que dicen en internet, en la tele, en el periódico… no están preparados para afrontar.
domingo, 17 de junio de 2007
viernes, 15 de junio de 2007
[En otras palabras] Hoy puede ser un gran día
A veces nos despertamos sin fuerzas, sin ánimos, sin ganas de nada. Sin embargo, ahí afuera, la Madre Naturaleza nos entrega cada mañana un millón de oportunidades.
No dejemos que la desidia nos ciegue, y aprovechémoslas. Atrevámonos a vivir.
No dejemos que la desidia nos ciegue, y aprovechémoslas. Atrevámonos a vivir.
HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA
Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así.
Aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de tí.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
No consientas que se esfume,
asómate y consume la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol,
y no dosifiques los placeres,
si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta
dile que ya basta de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para tí.
No lo míres desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes si algo no anda bien,
Hoy puede ser un gran día,
¡y mañana también!Joan Manuel Serrat
jueves, 14 de junio de 2007
Generación espontánea y verdades reveladas
Los textos, sea cual sea su forma, no se escriben solos.
En serio… os juro que todos tienen un autor. Y, además, ¿sabéis que? todos tienen un autor humano, porque ni las plantas, ni los animales, ni los espíritus elementales, han aprendido a coger un bolígrafo o a teclear en un ordenador.
Incluso en las obras que surgen esos impulsos irrefrenables de inspiración que en ocasiones sienten las personas que tienen un don para escribir o pintar, al final el resultado depende de la habilidad, las emociones y los significados simbólicos que el autor pone en juego en ese momento específico.
¿Entonces por qué tomamos un texto, escrito por una persona, y lo tratamos como si fuera una Verdad Absoluta?
Cuántas veces he visto a algún pagano burlarse de la ingenuidad de los creacionistas bíblicos, cuando él mismo repite al pie de la letra, como un loro, los versos mal traducidos de la primera versión de la Rede wicca que se aprendió. O a dos wiccanos debatir la preeminencia de la Diosa sobre el Dios basándose en un mito de la creación escrito en el siglo pasado, como si esa metáfora concreta (siendo como es un hermoso relato), tuviese alguna validez superior a la de cualquier otro mito sobre la creación del mundo que pudieran escribir los griegos, los egipcios, los celtas, o yo misma.
La wicca no tiene dogmas, ¿recordáis? Entonces, ¿por qué os empeñáis en tratar unos textos que la gran mayoría ni siquiera sabéis cómo y cuándo fueron escritos como si fueran algo intocable y una ley ineludible?
Paráos a leer la Rede (por favor, la versión completa, no la abreviada que es la que se copia por la red a diestro y siniestro), pero leedla bien, no de carrerilla. Podéis encontrar una magnífica traducción, con la simbología muy bien explicada aquí (introducción aquí), gracias a mi admirada Vaelia.
¿Os habéis fijado en cuántos de esos símbolos e ideas no os dicen nada? Es porque fue escrita en un momento concreto, por unas personas concretas, para un propósito concreto. Flaco favor le hacemos convirtiéndola en un dogma de fe, como si necesitáramos desesperadamente algo inalterable a lo que aferrarnos.
Cada texto que leemos, desde los malhadados recopilatorios de hechizos hasta la Carga de la Diosa, ha surgido de la mente de su autor con una intención concreta. No ha aparecido de la nada sin más, por generación espontánea e inspiración divina. Seamos conscientes de esto, y atrevámonos a crear nuestros propios textos cuando los que encontremos no reflejen nuestra realidad y nuestra creencia.
Escuchemos a la Naturaleza, pensemos con la cabeza, y seamos conscientes de nuestras responsabilidades. Sintamos qué es lo que somos y lo que queremos ser. Seamos nuestro propio guía. Dejemos que nuestro corazón sea nuestra Rede.
En serio… os juro que todos tienen un autor. Y, además, ¿sabéis que? todos tienen un autor humano, porque ni las plantas, ni los animales, ni los espíritus elementales, han aprendido a coger un bolígrafo o a teclear en un ordenador.
Incluso en las obras que surgen esos impulsos irrefrenables de inspiración que en ocasiones sienten las personas que tienen un don para escribir o pintar, al final el resultado depende de la habilidad, las emociones y los significados simbólicos que el autor pone en juego en ese momento específico.
¿Entonces por qué tomamos un texto, escrito por una persona, y lo tratamos como si fuera una Verdad Absoluta?
Cuántas veces he visto a algún pagano burlarse de la ingenuidad de los creacionistas bíblicos, cuando él mismo repite al pie de la letra, como un loro, los versos mal traducidos de la primera versión de la Rede wicca que se aprendió. O a dos wiccanos debatir la preeminencia de la Diosa sobre el Dios basándose en un mito de la creación escrito en el siglo pasado, como si esa metáfora concreta (siendo como es un hermoso relato), tuviese alguna validez superior a la de cualquier otro mito sobre la creación del mundo que pudieran escribir los griegos, los egipcios, los celtas, o yo misma.
La wicca no tiene dogmas, ¿recordáis? Entonces, ¿por qué os empeñáis en tratar unos textos que la gran mayoría ni siquiera sabéis cómo y cuándo fueron escritos como si fueran algo intocable y una ley ineludible?
Paráos a leer la Rede (por favor, la versión completa, no la abreviada que es la que se copia por la red a diestro y siniestro), pero leedla bien, no de carrerilla. Podéis encontrar una magnífica traducción, con la simbología muy bien explicada aquí (introducción aquí), gracias a mi admirada Vaelia.
¿Os habéis fijado en cuántos de esos símbolos e ideas no os dicen nada? Es porque fue escrita en un momento concreto, por unas personas concretas, para un propósito concreto. Flaco favor le hacemos convirtiéndola en un dogma de fe, como si necesitáramos desesperadamente algo inalterable a lo que aferrarnos.
Cada texto que leemos, desde los malhadados recopilatorios de hechizos hasta la Carga de la Diosa, ha surgido de la mente de su autor con una intención concreta. No ha aparecido de la nada sin más, por generación espontánea e inspiración divina. Seamos conscientes de esto, y atrevámonos a crear nuestros propios textos cuando los que encontremos no reflejen nuestra realidad y nuestra creencia.
Escuchemos a la Naturaleza, pensemos con la cabeza, y seamos conscientes de nuestras responsabilidades. Sintamos qué es lo que somos y lo que queremos ser. Seamos nuestro propio guía. Dejemos que nuestro corazón sea nuestra Rede.
miércoles, 13 de junio de 2007
[Herramientas] Cáliz

El cáliz es una herramienta bastante desconocida. En las representaciones tradicionales de “brujas” no suele aparecer. Por este motivo, mucha gente tiende a relacionarlo con el cáliz de las misas católicas, cuando su simbología es totalmente diferente.
¿Qué es un cáliz?
El cáliz es una copa, de cualquier material, aunque se suele prefrir de cristal o metales plateados, por su asociación con la Diosa y, por tanto, con la luna. Puede estar decorado o no.
¿Para qué sirve un cáliz?
Se usa, como es evidente, para contener líquido. Sirve tanto para usos simbólicos (representar a la Diosa, hacer ofrendas, adivinación por el método de escudriñar), como para beber y compartir la bebida entre los participantes del ritual.
¿Cómo debe ser un cáliz?
Elígelo a tu gusto: alto, bajo, ancho, estrecho, sencillo, adornado, grande como para que pueda beber un coven entero o pequeño donde quepa sólo un sorbo. Busca en diferentes lugares hasta que encuentres uno que “te llame” especialmente. Es muy difícil que una persona normal tenga habilidad para tallar madera o fundir metal como para hacerse su propio cáliz, pero una vez comprado podemos decorarlo, tallando el cristal o metal con una punta de diamante (de las de manualidades), haciendo algún dibujo, inscribiendo nuestro nombre mágico, o algún símbolo que nos parezca relevante. Si no tenemos mucha maña, podemos hacerlo en el interior del pie del cáliz, para que esté personalizado, pero no quede a la vista.
¿Qué simbología tiene el cáliz?
Históricamente, el cáliz simboliza los sentimientos, las emociones, la limpieza, el cambio y el renacimiento… está relacionado con el elemento agua, y también es un símbolo femenino. Representa el vientre de la Diosa, al igual que el caldero.
He de añadir nuevamente lo que ya dije con respecto a la varita:
Como cualquier otro objeto, la simbología del cáliz depende mucho de la persona. Lo que debes de preguntarte es: ¿qué significa para mí el cáliz? Aunque hayas visto muchas veces que se asocia con tal y cual cosa, si a ti esa relación no te dice nada, o, aún más, te resulta chocante, déjala a un lado, y emplea los simbolismos con los que te sientas más cómodo.
¿Qué puede sustituir al cáliz?
Cualquier recipiente puede sustituir al cáliz, desde el hueco de la mano a un vaso de plástico. Y si no hay, pues se bebe de la botella. ;)
Para usos rituales, en ausencia de cáliz suele emplearse el caldero.
Recordemos una vez más que ninguna herramienta es indispensable, podemos realizar cualquier ritual o hechizo sin la ayuda de ningún objeto.
¿Qué es un cáliz?
El cáliz es una copa, de cualquier material, aunque se suele prefrir de cristal o metales plateados, por su asociación con la Diosa y, por tanto, con la luna. Puede estar decorado o no.
¿Para qué sirve un cáliz?
Se usa, como es evidente, para contener líquido. Sirve tanto para usos simbólicos (representar a la Diosa, hacer ofrendas, adivinación por el método de escudriñar), como para beber y compartir la bebida entre los participantes del ritual.
¿Cómo debe ser un cáliz?
Elígelo a tu gusto: alto, bajo, ancho, estrecho, sencillo, adornado, grande como para que pueda beber un coven entero o pequeño donde quepa sólo un sorbo. Busca en diferentes lugares hasta que encuentres uno que “te llame” especialmente. Es muy difícil que una persona normal tenga habilidad para tallar madera o fundir metal como para hacerse su propio cáliz, pero una vez comprado podemos decorarlo, tallando el cristal o metal con una punta de diamante (de las de manualidades), haciendo algún dibujo, inscribiendo nuestro nombre mágico, o algún símbolo que nos parezca relevante. Si no tenemos mucha maña, podemos hacerlo en el interior del pie del cáliz, para que esté personalizado, pero no quede a la vista.
¿Qué simbología tiene el cáliz?
Históricamente, el cáliz simboliza los sentimientos, las emociones, la limpieza, el cambio y el renacimiento… está relacionado con el elemento agua, y también es un símbolo femenino. Representa el vientre de la Diosa, al igual que el caldero.
He de añadir nuevamente lo que ya dije con respecto a la varita:
Como cualquier otro objeto, la simbología del cáliz depende mucho de la persona. Lo que debes de preguntarte es: ¿qué significa para mí el cáliz? Aunque hayas visto muchas veces que se asocia con tal y cual cosa, si a ti esa relación no te dice nada, o, aún más, te resulta chocante, déjala a un lado, y emplea los simbolismos con los que te sientas más cómodo.
¿Qué puede sustituir al cáliz?
Cualquier recipiente puede sustituir al cáliz, desde el hueco de la mano a un vaso de plástico. Y si no hay, pues se bebe de la botella. ;)
Para usos rituales, en ausencia de cáliz suele emplearse el caldero.
Recordemos una vez más que ninguna herramienta es indispensable, podemos realizar cualquier ritual o hechizo sin la ayuda de ningún objeto.
martes, 12 de junio de 2007
[Mitología] Misterios Eleusinos

Siempre me han fascinado los antiguos Misterios. No, no estoy hablando de secretos herméticos, esotéricos y arcanos, sino de los cultos mistéricos de la antigüedad.
Habían varios diferentes, inspirados en distintos mitos y dedicados a distintos Dioses, pero todos tenían algo en común: una iniciación ritual en la que el aspirante tenía acceso a una revelación que cambiaba su vida para siempre.
En Eleusis tenían lugar los Misterios más importantes de la antigua Grecia, los Misterios Mayores de Démeter y Perséfone. Para participar en ellos sólo se requería que el aspirante fuese adulto, hablase griego, y no tuviera un delito de sangre sin expiar. No eran una secta cerrada, ni exigían nada de sus participantes. Una vez realizada la iniciación, volvían a sus lugares de origen y no volvían a encontrarse. Pero llevaban con ellos una nueva visión. Y así les llamaban: Epóptai, los que han visto.
La historia de los misterios es larga (existen fuentes que registran su existencia desde el siglo VII a.C. hasta el 394 d.C.), y fructífera. Cientos de personas acudían en masa a Eleusis cada año para participar en los Misterios. Sabemos mucho sobre lo que sucedía fuera del templo (la procesión, los sacrificios, la bebida compuesta de agua, cebada y poleo-menta, llamada kykeon, que tomaban…), pero prácticamente nada de lo que ocurría en la ceremonia propiamente dicha. Divulgar los Misterios o parodiarlos estaba castigado por la ley, tal era la importancia que les concedían los griegos.
Pero llegó el día en que fueron prohibidos, y posteriormente olvidados, y ese mismo secreto, que tan importante era para el ritual, impide que nosotros, desde nuestra época, podamos conocer en qué consistía tan importante fenómeno, capaz de estremecer y transformar a cuántos lo vivían.
Sólo podemos preguntarnos qué sentiríamos su pudiéramos tener la oportunidad de vivir algo así: cuántos de nosotros seríamos capaces de enfrentarnos a una experiencia que sabemos que nos cambiará para siempre.
Imagen: Démeter, Triptólemo y Perséfone, Gran relieve de Eleusis (Finales del S. V a.C. Museo de Eleusis, Grecia)
Fuentes y más información en:
Wikipedia
Liceus
Dearqueología.com, 1 y 2
Habían varios diferentes, inspirados en distintos mitos y dedicados a distintos Dioses, pero todos tenían algo en común: una iniciación ritual en la que el aspirante tenía acceso a una revelación que cambiaba su vida para siempre.
En Eleusis tenían lugar los Misterios más importantes de la antigua Grecia, los Misterios Mayores de Démeter y Perséfone. Para participar en ellos sólo se requería que el aspirante fuese adulto, hablase griego, y no tuviera un delito de sangre sin expiar. No eran una secta cerrada, ni exigían nada de sus participantes. Una vez realizada la iniciación, volvían a sus lugares de origen y no volvían a encontrarse. Pero llevaban con ellos una nueva visión. Y así les llamaban: Epóptai, los que han visto.
La historia de los misterios es larga (existen fuentes que registran su existencia desde el siglo VII a.C. hasta el 394 d.C.), y fructífera. Cientos de personas acudían en masa a Eleusis cada año para participar en los Misterios. Sabemos mucho sobre lo que sucedía fuera del templo (la procesión, los sacrificios, la bebida compuesta de agua, cebada y poleo-menta, llamada kykeon, que tomaban…), pero prácticamente nada de lo que ocurría en la ceremonia propiamente dicha. Divulgar los Misterios o parodiarlos estaba castigado por la ley, tal era la importancia que les concedían los griegos.
Pero llegó el día en que fueron prohibidos, y posteriormente olvidados, y ese mismo secreto, que tan importante era para el ritual, impide que nosotros, desde nuestra época, podamos conocer en qué consistía tan importante fenómeno, capaz de estremecer y transformar a cuántos lo vivían.
Sólo podemos preguntarnos qué sentiríamos su pudiéramos tener la oportunidad de vivir algo así: cuántos de nosotros seríamos capaces de enfrentarnos a una experiencia que sabemos que nos cambiará para siempre.
Imagen: Démeter, Triptólemo y Perséfone, Gran relieve de Eleusis (Finales del S. V a.C. Museo de Eleusis, Grecia)
Fuentes y más información en:
Wikipedia
Liceus
Dearqueología.com, 1 y 2
lunes, 11 de junio de 2007
Dones
De entre las muchas cosas que me exasperan de las preguntas tontas que hacen los que no tienen ni idea de lo que significa el paganismo, hay una especialmente ridícula. Toma diferentes formas: a veces preguntan cómo deben hacer para saber cuál es su don, a veces dicen que tienen un don y que por eso son wiccanos, e incluso, una vez en concreto, leí una pregunta que decía “me han dicho que las brujas reciben su don a los 16 años, qué hago para recibir el mío”.
Todo este tipo de chorradas dejan claras tres cosas de la persona que pregunta:
1- Que ha visto demasiada tele (preferiblemente series como Embrujadas, Sabrina o Buffy Cazavampiros)
2- Que no tiene las neuronas suficientes para distinguir la ficción de la realidad.
3- Que quiere sentirse superior a los demás.
No, señores, no. Los dones no son cosa de brujas. Todo el mundo tiene al menos uno, y normalmente más. Hay quien sabe dibujar extraordinariamente bien, quien ha nacido con una maravillosa voz, quien tiene una memoria prodigiosa, una habilidad inusitada para inventar historias, una gracia natural para el baile, un talento para comprender cómo funcionan las máquinas… Todos nacemos con nuestros dones, y de nosotros dependerá desarrollarlos o dejarlos que se desperdicien. No hay unos dones mejores que otros. Tampoco hay dones “especiales”, sólo hay personas que tienen una sensibilidad acentuada para determinadas cosas: gente que sabe escuchar y consiguen que todos les abran su corazón, que te hacen sentir bien cuando te abrazan o te tocan, que pueden percibir las emociones de los demás y compartirlas, que ven cosas que a la mayoría de la gente le pasan desapercibidas… y también dependerá ellos cómo desplieguen o ignoren esas habilidades.
Al igual que hay personas que, llevadas por su don para el dibujo se hacen artistas, o que llevadas por su don para escuchar a los demás se hacen psicólogos, hay algunas personas que, intrigadas por sus dones, acaban planteándose practicar la magia. Y algunos realmente estudian en serio, y se esfuerzan, y lo hacen. Y algunos de ellos, en el proceso, conocen acerca del paganismo, éste les llama y acaban siendo paganos, wiccanos o no. Otros, simplemente, practican la magia dentro de su religión (o su ateísmo).
Pero hay muchos albañiles que dibujan de maravilla, y personas con un don para escuchar que trabajan como oficinistas. Y no todos los “brujos” tienen dones que la gente consideraría “espirituales”.
Y, recordemos una vez más, que la wicca es una religión basada en la adoración a los Dioses, el respeto a la naturaleza y las responsabilidad por nuestros actos. No es ningún tipo de magia, ni forma de vida basada en la magia, ni nada fundamentalmente mágico. Entre los wiccanos hay gente que practica la magia y gente que no. Y hay maravillosos dibujantes, grandes cantantes, fantásticos narradores, magníficos bailarines, geniales mecánicos, excelentes masajistas, fenomenales psicólogos, estupendos estudiantes… hay exactamente el mismo tipo de gente que en cualquier otra religión. Personas. Todas diferentes y todas únicas.
No somos ni mejores ni peores que nadie, no tenemos nada “sobrenatural”. No hemos sido elegidos ni somos “especiales”. Somos gente normal. Y como toda la gente normal, tenemos nuestros dones y elegimos cómo utilizarlos.
Todo este tipo de chorradas dejan claras tres cosas de la persona que pregunta:
1- Que ha visto demasiada tele (preferiblemente series como Embrujadas, Sabrina o Buffy Cazavampiros)
2- Que no tiene las neuronas suficientes para distinguir la ficción de la realidad.
3- Que quiere sentirse superior a los demás.
No, señores, no. Los dones no son cosa de brujas. Todo el mundo tiene al menos uno, y normalmente más. Hay quien sabe dibujar extraordinariamente bien, quien ha nacido con una maravillosa voz, quien tiene una memoria prodigiosa, una habilidad inusitada para inventar historias, una gracia natural para el baile, un talento para comprender cómo funcionan las máquinas… Todos nacemos con nuestros dones, y de nosotros dependerá desarrollarlos o dejarlos que se desperdicien. No hay unos dones mejores que otros. Tampoco hay dones “especiales”, sólo hay personas que tienen una sensibilidad acentuada para determinadas cosas: gente que sabe escuchar y consiguen que todos les abran su corazón, que te hacen sentir bien cuando te abrazan o te tocan, que pueden percibir las emociones de los demás y compartirlas, que ven cosas que a la mayoría de la gente le pasan desapercibidas… y también dependerá ellos cómo desplieguen o ignoren esas habilidades.
Al igual que hay personas que, llevadas por su don para el dibujo se hacen artistas, o que llevadas por su don para escuchar a los demás se hacen psicólogos, hay algunas personas que, intrigadas por sus dones, acaban planteándose practicar la magia. Y algunos realmente estudian en serio, y se esfuerzan, y lo hacen. Y algunos de ellos, en el proceso, conocen acerca del paganismo, éste les llama y acaban siendo paganos, wiccanos o no. Otros, simplemente, practican la magia dentro de su religión (o su ateísmo).
Pero hay muchos albañiles que dibujan de maravilla, y personas con un don para escuchar que trabajan como oficinistas. Y no todos los “brujos” tienen dones que la gente consideraría “espirituales”.
Y, recordemos una vez más, que la wicca es una religión basada en la adoración a los Dioses, el respeto a la naturaleza y las responsabilidad por nuestros actos. No es ningún tipo de magia, ni forma de vida basada en la magia, ni nada fundamentalmente mágico. Entre los wiccanos hay gente que practica la magia y gente que no. Y hay maravillosos dibujantes, grandes cantantes, fantásticos narradores, magníficos bailarines, geniales mecánicos, excelentes masajistas, fenomenales psicólogos, estupendos estudiantes… hay exactamente el mismo tipo de gente que en cualquier otra religión. Personas. Todas diferentes y todas únicas.
No somos ni mejores ni peores que nadie, no tenemos nada “sobrenatural”. No hemos sido elegidos ni somos “especiales”. Somos gente normal. Y como toda la gente normal, tenemos nuestros dones y elegimos cómo utilizarlos.
domingo, 10 de junio de 2007
Desaprender
Aprender significa estar siempre cambiando. Cada nueva experiencia, cada nueva lección que añadimos a nuestro conocimiento, implica una transformación. A veces, descubrimos cosas que contradicen otras cosas que ya creíamos saber. En ese momento, la solución no es rechazarlas porque nos hagan sentir incómodos, pero tampoco aceptarlas sólo porque sean nuevas. Debemos reflexionar, cotejar lo que sabemos con lo que hemos descubierto, examinar nuestras creencias, verificar la información, investigar y experimentar, hasta cerciorarnos de qué es lo cierto, o bien, cuando se trate de creencias, en las que no hay una verdad absoluta, qué es lo que es más adecuado para nosotros.
El conocimiento, el aprendizaje, no consiste en buscar “el libro definitivo de la wicca” y aprendértelo de memoria, o en elegir a una persona como maestro y aceptar como dogma inmutable todo lo que sale de su boca. No todo lo que aprendimos será cierto, no todo encajará con nuestra forma de ser. No todo lo que nos encontraremos en el futuro será cierto, ni tiene por qué ser bueno para nosotros.
Lo importante es saber pensar. Saber aprender, y saber desaprender.
El conocimiento, el aprendizaje, no consiste en buscar “el libro definitivo de la wicca” y aprendértelo de memoria, o en elegir a una persona como maestro y aceptar como dogma inmutable todo lo que sale de su boca. No todo lo que aprendimos será cierto, no todo encajará con nuestra forma de ser. No todo lo que nos encontraremos en el futuro será cierto, ni tiene por qué ser bueno para nosotros.
Lo importante es saber pensar. Saber aprender, y saber desaprender.
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