miércoles, 26 de noviembre de 2008

Siendo otro

Dicen algunos escritores, poetas, filósofos, e incluso sesudos investigadores en psicología social, que las personas nos comportamos como actores, representando diferentes papeles en diferentes circunstancias de nuestra vida. Que llevamos puesta la personalidad como quien se pone una máscara.
De hecho, la propia palabra, persona, viene de un término latino que significaba máscara de actor, y posteriormente, por metonimia, personaje teatral. Eso es lo que hacemos, entonces, cuando nos relacionamos con otros, y a veces cuando nos justificamos ante nosotros mismos.

Representar un papel, elegir un rol que creemos adecuado para cada momento. Ahora trabajador de la empresa, ahora amigo y compañero, ahora padre y educador, ahora jugador del equipo de fútbol...
Representar un papel, elegir un rol que creemos adecuado para la vida que queremos tener: el chistoso, el responsable, el seductor, el sensible, el amante del riesgo...

Estos papeles pueden ayudarnos a desarrollar nuestras mejores cualidades, cuando elegimos hacer y parecer aquello que más se parece a lo que queremos llegar a ser. Pero también pueden encasillarnos, constreñirnos a ser lo que los demás esperan que seamos.

Por eso es hermoso e importante que a veces nos pongamos otras máscaras, probemos a ser otros, pretendamos representar roles muy distintos a los que ya conocemos. Por eso es hermoso es importante que los niños jueguen, y que los adultos también recuerden cómo hacerlo.

Porque ser otro por un breve espacio de tiempo ayuda a ser más plenamente uno mismo.

Ésta es mi manera de dar las gracias a todos aquellos que, este fin de semana, han tejido la magia de hielo y fuego, y me han enseñado a soñar y vivir otro mundo. Con gente como ellos, el poder de la imaginación está a salvo.

2 comentarios:

Darkrosalina dijo...

Es cierto. Cuan dificil llega a ser a veces cuando dos actuaciones se juntan y debemos intentar interpretar dos papeles a la vez, como sifueras paseando con tu pareja y te encontrases con tu profesor de la infancia: tener que ser amante y alumno a la vez.

Sibila dijo...

Sí, es difícil. Pero por eso debemos aprender a ser siempre otro sin dejar de ser uno mismo. ;)

Un saludo.