domingo, 1 de julio de 2007

[En otras palabras] El poeta dice la verdad

Aquí y ahora, estamos vivos. Aquí y ahora, el mundo entero despliega su magia a nuestro alrededor.
No esperemos, no dejemos las cosas para mañana, no tengamos miedo a actuar.
Atrevámonos a pedir lo que deseamos. Atrevámonos a entregar lo que queremos compartir.

Atrevámonos a luchar por ser felices.
EL POETA DICE LA VERDAD

Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores,
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

Federico García Lorca

domingo, 24 de junio de 2007

[Yo y mis circunstancias] Paréntesis

Demasiadas cosas por hacer y tan poco tiempo...

Voy a emplear las energías del Solsticio para terminar proyectos a medias, cerrar las cuentas pendientes y hacer caja.

Eso significa que me perderé una corta temporada. Volveré a partir del 1 de Julio. Hasta entonces, buena suerte a todos, y muchas gracias por esperarme.

viernes, 22 de junio de 2007

[En otras palabras] Danza de San Juan

Sí, ya sé que San Juan no es más que la cristianización de la fiesta del Solsticio de Verano. Sin embargo, poco ha cambiado su simbología, y esta canción me parece que, referencias religiosas aparte, refleja muy bien el espíritu de la fiesta.

¡Feliz Solsticio a todos!


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DANZA DE SAN JUAN

Ardiendo está la hoguera un año más,
la Danza Prima ya vuelve a sonar.
Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

Si bebo me entran ganas de llorar,
si no, al fin de la noche lloro igual.
Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

A ti el trabajo no te ha de faltar,
el nuestro no sé cuánto va a durar.
Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

No sé si para bien o para mal,
como eres de madera no hablarás.
Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

No sé si tú podrías escuchar
a un tipo que jamás te va a rezar…
Señor San Juan, ayúdame a buscar.
Señor San Juan, ¡qué ganas de pecar!

Cuando no quede nada por cantar
el cuco por nosotros seguirá.
Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

Si al fuego con mis huesos voy a dar,
quemarme en la foguera de San Juan.
Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

No sé si tú podrías escuchar
a un tipo que jamás te va a rezar…
Señor San Juan, ayúdame a buscar.
Señor San Juan, ¡qué ganas de pecar!

Ardiendo está la hoguera un año más,
la Danza Prima ya vuelve a sonar.
Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

Señor San Juan, la fiesta va a empezar.
Señor San Juan, salgamos a bailar.

Víctor Manuel

jueves, 21 de junio de 2007

Mejor solo que mal acompañado

En sus comienzos, la práctica de la wicca tenía un carácter totalmente grupal. Para ser wiccano gardneriano (y dado que Gardner fue quien le dio forma a la wicca como tal, en aquellos momentos era la única posibilidad) tenías que ser iniciado en un coven formal, según un rito determinado. Tu práctica religiosa quedaba ligada a ese coven, dado que los ritos que aparecen en el corpus gardneriano son todos grupales.

Posteriormente, y debido a la flexibilidad que le otorga la inexistencia de dogmas, el desarrollo, expansión y transformación de la wicca hizo que surgieran otras corrientes, y cuando empezó a darse a conocer, otra gente sintió una afinidad natural con eso que acababan de descubrir, y, llevados por el impulso de aprender más y dedicarse a los Dioses, comprendieron que no hay nada que impida a una persona por sí misma iniciar un camino espiritual, sin necesidad de que nadie le vaya marcando los pasos.

Estos dos modelos siguen vigentes en la actualidad. Hay wiccanos que han aprendido todo lo que saben en un coven o grupo de estudio, y los hay que nunca han podido o querido conocer a otros wiccanos. Y varias posiciones intermedias, todas igual de acertadas, desde aprender en solitario y unirse a un grupo cuando ya se tiene una formación sólida, hasta iniciarse en un coven y abandonarlo para comenzar un camino en solitario.

¿Qué sistema es mejor? Pues el que encaje mejor con cada persona. Lo que para uno puede ser una convivencia armónica y gratificante dentro de un grupo, para otro puede ser un suplicio porque las normas o el enfoque de los demás no coincidan con su forma de ver las cosas.

Lo que debemos tener claro es que no por estar en un grupo somos más wiccanos. Muchas veces, la gente se junta sin más, por razones de disponibilidad temporal o geográfica, con otras personas a las que nada les une. O, lo que es peor, cede su individualidad para entrar en un grupo, pasando a hacer todo como ya lo tenían estructurado, limitándose a estar ahí e imitar a los demás. ¿De qué sirve eso? En lugar de avanzar, te estás limitando.
Los grupos también deben evolucionar, y lo hacen a través de las aportaciones de cada uno de sus miembros. Cada uno de ellos otorga al total una perspectiva diferente, dinámica, que va configurando el desarrollo de todos.

Es preferible la práctica en solitario a unirse a un grupo que está estancado, haciendo las cosas siempre de la misma manera porque “siempre se ha hecho así”, a uno en el que no encaje tu forma de ser, o a uno sometido a un líder cuyas palabras nadie puede contradecir.

Cuando elijas un grupo, hazlo por lo que te puede aportar, y por lo que tú puedes aportarles a ellos, no para estar rodeado de gente.
No siempre “más” significa “mejor”.

miércoles, 20 de junio de 2007

15 cosas totalmente prescindibles

  1. Una colección de talismanes de todas las religiones.
  2. Un pentáculo de dos palmos para colgarte del cuello.
  3. Kilos de joyería con “símbolos de poder”
  4. Ropa negra, recargada y sexy para ir de ritual, o simplemente por la calle, para que sepan que eres wiccano con sólo mirarte.
  5. Una corona de plata con decoración de lunas y un cinturón a juego.
  6. Un altar tallado con símbolos arcanos y apliques dorados y plateados.
  7. Una estatua de la Diosa de tamaño gigante para tu altar.
  8. Un athame para focalizar la energía, un bolline para cortar lo que sea necesario, un cuchillo pequeño para marcar las velas y una hoz dorada para cortar hierbas, todo especialmente consagrado.
  9. Velas en la gama cromática completa de Faber-Castell.
  10. Diez barajas de tarot, todas diferentes.
  11. Un kit completo de herramientas compradas a precio de oro en una tienda de internet que garantiza sus “propiedades místicas”.
  12. Un Libro de las Sombras heredado, perteneciente a tu familia desde tiempos inmemoriales.
  13. Un nombre mágico que empiece por Lord o Lady.
  14. Un maestro ultraespiritual que te enseñe los secretos de la vida.
  15. Un cursillo pagado y un certificado “oficial” de que eres wiccano.

martes, 19 de junio de 2007

Churras con merinas

Ya he nombrado con anterioridad las mezclas incoherentes que realizan muchos que se llaman a sí mismos wiccanos, amparándose en el eclecticismo, pero me gustaría centrarme en un aspecto más concreto. Algo que me preocupa, porque veo que es una tendencia en alza.

Es preciso que aprendamos a distinguir las técnicas de las creencias.

Si yo quiero relajarme, puedo emplear una serie de movimientos de Tai Chi, la técnica de tensar-destensar los músculos de Jacobson, controlar mi respiración, o utilizar visualizaciones de imágenes placenteras, entre otras muchas técnicas. El objetivo final es el mismo: relajarme.
Si yo deseo honrar a mis Dioses, puedo orar, encender una vela o un bastón de incienso, presentar una ofrenda simbólica, salir a la ventana a mirar las estrellas, o cualquier otra cosa que en ese momento se me ocurra. El objetivo final es el mismo: honrar a las divinidades.
¿Eso implica que la relajación es el Tai Chi, o que la wicca es mirar las estrellas? Por supuesto que no, parece más que evidente.

Pero, sin embargo, hay gente que controla su energía por medio de los chakras, hace visualización con espejos, invoca a su espíritu guardián para protegerse, echa el tarot o las runas, y otros cientos de prácticas, mágicas o religiosas. Y esa gente habla de estas cosas como si fueran una parte indisoluble de la wicca.
Pues no: Son sólo técnicas, herramientas, todas igual de válidas si la persona que las usa las ha estudiado a fondo, comprende exactamente lo que está haciendo, y sabe que lo importante no son los métodos sino el resultado. Pero nada más.

Las técnicas son intercambiables, los principios no. Confundiendo y mezclando unas con otros, no conseguimos más que rebajar nuestra religión al nivel de las supersticiones (“si no hago esto exactamente así, no funcionará, me saldrá mal, no conseguiré lo que quiero”). Y confundiremos también a las personas que estén empezando, que no entenderán por qué para una persona es de una importancia crucial que todas las velas del altar sean del mismo color, mientras que, para otra, eso es accesorio, pero nunca se iría a la cama sin trazar un círculo de protección en el dormitorio.

Dejemos las cosas claras, cada una en su lugar. Separemos nuestros gustos personales, nuestras costumbres y prácticas preferidas, de la auténtica médula de la wicca.

Recordad: Los Dioses y tú. Lo demás es útil, pero no esencial.

lunes, 18 de junio de 2007

[Yo y mis circunstancias] No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes

No estoy de humor.

A veces pasa que un pequeño detalle echa a rodar como una bola de nieve y, cuando te das cuenta, te ha desorganizado toda la vida.

De todo se pueden sacar leciones que aprender. De momento he aprendido hasta dónde hemos perdido de vista el auténtico valor de las cosas que, en nuestra moderna y cómoda vida, damos por sentadas.
Estamos tan acostumbrados a obtener las cosas sin esfuerzo que, cuando las perdemos, nos indignamos como si se hubiera cometido una gran injusticia con nosotros. Como si nos lo mereciéramos todo sólo por el mero hecho de ser quien somos.

En fin, todo esto es sólo para decir que se me ha roto la ducha, y estoy de un humor de perros.
Es posible que, hasta que no pueda solventar este pequeño problema, mis actualizaciones no sean tan frecuentes como acostumbro, y mi tono esté ligeramente alterado.

Espero que sepáis disculparme.