Ya he nombrado
con anterioridad las mezclas incoherentes que realizan muchos que se llaman a sí mismos wiccanos, amparándose en el eclecticismo, pero me gustaría centrarme en un aspecto más concreto. Algo que me preocupa, porque veo que es una tendencia en alza.
Es preciso que aprendamos a distinguir las técnicas de las creencias.
Si yo quiero relajarme, puedo emplear una serie de movimientos de Tai Chi, la técnica de tensar-destensar los músculos de Jacobson, controlar mi respiración, o utilizar visualizaciones de imágenes placenteras, entre otras muchas técnicas. El objetivo final es el mismo: relajarme.
Si yo deseo honrar a mis Dioses, puedo orar, encender una vela o un bastón de incienso, presentar una ofrenda simbólica, salir a la ventana a mirar las estrellas, o cualquier otra cosa que en ese momento se me ocurra. El objetivo final es el mismo: honrar a las divinidades.
¿Eso implica que la relajación es el Tai Chi, o que la wicca es mirar las estrellas? Por supuesto que no, parece más que evidente.
Pero, sin embargo, hay gente que controla su energía por medio de los chakras, hace visualización con espejos, invoca a su espíritu guardián para protegerse, echa el tarot o las runas, y otros cientos de prácticas, mágicas o religiosas. Y esa gente habla de estas cosas como si fueran una parte indisoluble de la wicca.
Pues no: Son sólo técnicas, herramientas, todas igual de válidas si la persona que las usa las ha estudiado a fondo, comprende exactamente lo que está haciendo, y sabe que lo importante no son los métodos sino el resultado. Pero nada más.
Las técnicas son intercambiables, los principios no. Confundiendo y mezclando unas con otros, no conseguimos más que rebajar nuestra religión al nivel de las supersticiones (“si no hago esto exactamente así, no funcionará, me saldrá mal, no conseguiré lo que quiero”). Y confundiremos también a las personas que estén empezando, que no entenderán por qué para una persona es de una importancia crucial que todas las velas del altar sean del mismo color, mientras que, para otra, eso es accesorio, pero nunca se iría a la cama sin trazar un círculo de protección en el dormitorio.
Dejemos las cosas claras, cada una en su lugar. Separemos nuestros gustos personales, nuestras costumbres y prácticas preferidas, de la auténtica médula de la wicca.
Recordad: Los Dioses y tú. Lo demás es útil, pero no esencial.