El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles...
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
-soñaba altos muros
guardándote el alma-,
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entrada tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.
Pedro Salinas
viernes, 8 de junio de 2007
[En otras palabras] El alma tenías...
A veces nos empeñamos en buscar en lugares escondidos y secretos lo que tenemos justo delante de los ojos. Aprendamos a mirar.
jueves, 7 de junio de 2007
[Leyendas urbanas] Luna Azul
No porque algo se repita muchas veces, pasa a ser verdad. Que hayamos oído una cosa una y otra vez durante toda nuestra vida no quiere decir que sea cierta… sólo que ninguna de las personas que nos lo dijeron se tomaron el tiempo de comprobarlo antes de repetirlo.
Así que vamos a investigar un poco, y empezaremos por la luna azul, que ya se acerca una y últimamente la oigo nombrar mucho.
La leyenda dice así: “La luna azul es la segunda luna llena en el mismo mes, y es la luna más mágica y poderosa de todas”.
Primero, pensemos con lógica: ¿Qué tiene que ver el calendario solar con el lunar? Los meses del año son una invención humana. El calendario gregoriano por el que nos regimos proviene directamente del calendario del Imperio Romano, que ya entonces sufrió muchas modificaciones. ¿No os habéis preguntado nunca por qué octubre, noviembre y diciembre tienen esos nombres tan claramente derivados de los números ocho, nueve y diez, cuando son respectivamente el décimo, undécimo y duodécimo mes? Es sencillo: hubo una época en que fueron realmente el octavo, el noveno y el décimo, pero se vieron desplazados por los cambios del calendario.
¿Qué influencia puede tener una división del tiempo tan artificial y que ha cambiado tanto sobre la energía de una luna llena? ¿por qué por el hecho de encajar mejor o peor en los meses arbitrarios que creamos los humanos va a ser más o menos “mágica”?
En la antigüedad, los meses eran lunares (aún siguen siéndolo en otros calendarios distintos del occidental estándar), había trece meses, precisamente porque un ciclo lunar era un mes, una cosa era indisoluble de la otra. Que hayamos creado posteriormente un calendario solar con meses de distinta duración ha influído en nuestra historia y nuestra cultura… pero, indudablemente, no ha podido tener la menor influencia sobre las fases de la luna.
Una vez hemos descubierto que el concepto de luna azul tal y como nos lo han contado siempre no tiene demasiado sentido, vamos a preguntarnos de dónde viene la leyenda, y si se ha tergiversado con los años… tal vez descubramos que, aunque nos lo han explicado mal, sí que tiene una base real.
En inglés existe un refrán: “Once in a blue moon” (una vez cada luna azul), que equivale al español “De San Juan a Corpus” o “De higos a brevas”, es decir, algo que ocurre una vez cada mucho tiempo. Si indagamos en los orígenes de este refrán, lo más que podemos descubrir es que se viene usando desde hace unos 400 años, y su significado ha ido cambiando.
El significado actual es relativamente moderno, proviene de mitades del siglo XX. Antes de eso, cuando se hablaba de luna azul astronómicamente, se refería a la tercera luna llena a lo largo de una estación (de tres meses) que contiene cuatro lunas llenas. En los años 40, en Estados Unidos, un almanaque astronómico para agricultores dio una definición ardua y compleja de luna azul que involucraba muchísimos factores.
Posteriormente, en 1964, se publicó un artículo en la revista Sky & Telescope, donde su autor (James Hugh Pruett), basándose en uno de estos almanaques (el Maine Farmer's Almanac de 1937) interpretaba que la llamada luna azul era la segunda luna llena en un mes. Esta interpretación no era correcta (era sólo la opinión del señor Pruett), pero era más fácil de entender, y enseguida se hizo popular. Posteriormente, otros investigadores revisaron esos mismos almanaques, en un rango de fechas muy amplio (de 1819 a 1962) y encontraron varias referencias a la luna azul, pero ninguna de esas lunas era la segunda del mes.
Un folclorista llamado Hicks ha revisado los últimos cuatro siglos en el folclore y la literatura, y ha encontrado al menos seis significados diferentes de luna azul.
Así que, ya veis. Nadie sabe qué era realmente en sus orígenes una luna azul, pero está claro que no es la segunda luna llena en un mes. Lo que tantas veces nos han contado viene de un error en una revista de astronomía americana en los años 60. Y lo de que es una luna “especialmente poderosa” no es más que un intento de dotar de exotismo y glamour a algo que, simplemente, es falso.
Fuentes:
Astroseti.org
Infoastro.com
Sky & Telescope, 1 y 2
Así que vamos a investigar un poco, y empezaremos por la luna azul, que ya se acerca una y últimamente la oigo nombrar mucho.
La leyenda dice así: “La luna azul es la segunda luna llena en el mismo mes, y es la luna más mágica y poderosa de todas”.
Primero, pensemos con lógica: ¿Qué tiene que ver el calendario solar con el lunar? Los meses del año son una invención humana. El calendario gregoriano por el que nos regimos proviene directamente del calendario del Imperio Romano, que ya entonces sufrió muchas modificaciones. ¿No os habéis preguntado nunca por qué octubre, noviembre y diciembre tienen esos nombres tan claramente derivados de los números ocho, nueve y diez, cuando son respectivamente el décimo, undécimo y duodécimo mes? Es sencillo: hubo una época en que fueron realmente el octavo, el noveno y el décimo, pero se vieron desplazados por los cambios del calendario.
¿Qué influencia puede tener una división del tiempo tan artificial y que ha cambiado tanto sobre la energía de una luna llena? ¿por qué por el hecho de encajar mejor o peor en los meses arbitrarios que creamos los humanos va a ser más o menos “mágica”?
En la antigüedad, los meses eran lunares (aún siguen siéndolo en otros calendarios distintos del occidental estándar), había trece meses, precisamente porque un ciclo lunar era un mes, una cosa era indisoluble de la otra. Que hayamos creado posteriormente un calendario solar con meses de distinta duración ha influído en nuestra historia y nuestra cultura… pero, indudablemente, no ha podido tener la menor influencia sobre las fases de la luna.
Una vez hemos descubierto que el concepto de luna azul tal y como nos lo han contado siempre no tiene demasiado sentido, vamos a preguntarnos de dónde viene la leyenda, y si se ha tergiversado con los años… tal vez descubramos que, aunque nos lo han explicado mal, sí que tiene una base real.
En inglés existe un refrán: “Once in a blue moon” (una vez cada luna azul), que equivale al español “De San Juan a Corpus” o “De higos a brevas”, es decir, algo que ocurre una vez cada mucho tiempo. Si indagamos en los orígenes de este refrán, lo más que podemos descubrir es que se viene usando desde hace unos 400 años, y su significado ha ido cambiando.
El significado actual es relativamente moderno, proviene de mitades del siglo XX. Antes de eso, cuando se hablaba de luna azul astronómicamente, se refería a la tercera luna llena a lo largo de una estación (de tres meses) que contiene cuatro lunas llenas. En los años 40, en Estados Unidos, un almanaque astronómico para agricultores dio una definición ardua y compleja de luna azul que involucraba muchísimos factores.
Posteriormente, en 1964, se publicó un artículo en la revista Sky & Telescope, donde su autor (James Hugh Pruett), basándose en uno de estos almanaques (el Maine Farmer's Almanac de 1937) interpretaba que la llamada luna azul era la segunda luna llena en un mes. Esta interpretación no era correcta (era sólo la opinión del señor Pruett), pero era más fácil de entender, y enseguida se hizo popular. Posteriormente, otros investigadores revisaron esos mismos almanaques, en un rango de fechas muy amplio (de 1819 a 1962) y encontraron varias referencias a la luna azul, pero ninguna de esas lunas era la segunda del mes.
Un folclorista llamado Hicks ha revisado los últimos cuatro siglos en el folclore y la literatura, y ha encontrado al menos seis significados diferentes de luna azul.
Así que, ya veis. Nadie sabe qué era realmente en sus orígenes una luna azul, pero está claro que no es la segunda luna llena en un mes. Lo que tantas veces nos han contado viene de un error en una revista de astronomía americana en los años 60. Y lo de que es una luna “especialmente poderosa” no es más que un intento de dotar de exotismo y glamour a algo que, simplemente, es falso.
Fuentes:
Astroseti.org
Infoastro.com
Sky & Telescope, 1 y 2
miércoles, 6 de junio de 2007
Retorciendo palabras
Las palabras son símbolos. Como tales, personas diferentes los interpretan de diferente manera. Donde yo me crié, las fuentes no sirven para beber, son sólo decorativas, adornos del paisaje urbano. Para mí, la palabra "fuente" no tenía el mismo significado que para cualquiera que, sediento en pleno verano andaluz, ve a lo lejos un caño de agua y oye música celestial.
Los cuentos y las leyendas han ido pasando de boca en boca, creciendo y transformándose, antes de que alguien los escribiese por primera vez. Nadie sabe ya qué significado tenía para el primer narrador de Blancanieves esa manzana, así que para cada uno de nosotros es algo diferente. El significado está en los ojos con que lo miramos, en las cosas que hemos aprendido, en lo que nos han contado antes, en todas las ocasiones que, a lo largo de nuestras vidas, hemos sostenido o comido una manzana. La segunda vez que escuchamos la historia de Blancanieves, la imagen de la manzana había cambiado, puesto que ya sabíamos lo que va a suceder con ella, habíamos añadido a nuestra simbología de la manzana la idea del veneno y el peligro.
Ahora está muy de moda reinterpretar los cuentos y las leyendas, e incluso los mitos. Alguien describe muy sesudamente el significado que tiene tal o cual palabra o imagen, y, siempre, siempre, saca la misma conclusión: la que él quería sacar. La que ya tenía en su cabeza antes de empezar. Porque los cuentos, las leyendas, los mitos, no dicen grandes verdades sobre el mundo, pero sí dicen grandes verdades sobre quien los lee. Las narraciones actúan como espejos.
Así que nunca os asombréis por una interpretación hecha por otra persona, aunque sea catedrático de universidad, o diga que es un maestro espiritual supra-avanzado. Lo único que está haciendo es reflejar su personalidad sobre las palabras. Si está obsesionado por el sexo, verá símbolos sexuales por todas partes; si es una hembrista, verá mujeres oprimidas y símbolos de feminidad oculta; si es un neoerista, crípticos y misteriosos mensajes que demuestran la sabiduría antigua… Exactamente aquello y sólo aquello que quiere ver.
Leed vosotros mismos los cuentos, comparad diferentes versiones de las leyendas, estudiad los mitos de todas las culturas... y buscad vuestra propia interpretación. Os enseñarán lecciones maravillosas, cosas que tenéis dentro y sólo esperan una puerta para salir, una palabra, un símbolo, que las refleje y las haga resonar.
Y, nunca, nunca, nunca, dejéis que nadie piense por vosotros.
Los cuentos y las leyendas han ido pasando de boca en boca, creciendo y transformándose, antes de que alguien los escribiese por primera vez. Nadie sabe ya qué significado tenía para el primer narrador de Blancanieves esa manzana, así que para cada uno de nosotros es algo diferente. El significado está en los ojos con que lo miramos, en las cosas que hemos aprendido, en lo que nos han contado antes, en todas las ocasiones que, a lo largo de nuestras vidas, hemos sostenido o comido una manzana. La segunda vez que escuchamos la historia de Blancanieves, la imagen de la manzana había cambiado, puesto que ya sabíamos lo que va a suceder con ella, habíamos añadido a nuestra simbología de la manzana la idea del veneno y el peligro.
Ahora está muy de moda reinterpretar los cuentos y las leyendas, e incluso los mitos. Alguien describe muy sesudamente el significado que tiene tal o cual palabra o imagen, y, siempre, siempre, saca la misma conclusión: la que él quería sacar. La que ya tenía en su cabeza antes de empezar. Porque los cuentos, las leyendas, los mitos, no dicen grandes verdades sobre el mundo, pero sí dicen grandes verdades sobre quien los lee. Las narraciones actúan como espejos.
Así que nunca os asombréis por una interpretación hecha por otra persona, aunque sea catedrático de universidad, o diga que es un maestro espiritual supra-avanzado. Lo único que está haciendo es reflejar su personalidad sobre las palabras. Si está obsesionado por el sexo, verá símbolos sexuales por todas partes; si es una hembrista, verá mujeres oprimidas y símbolos de feminidad oculta; si es un neoerista, crípticos y misteriosos mensajes que demuestran la sabiduría antigua… Exactamente aquello y sólo aquello que quiere ver.
Leed vosotros mismos los cuentos, comparad diferentes versiones de las leyendas, estudiad los mitos de todas las culturas... y buscad vuestra propia interpretación. Os enseñarán lecciones maravillosas, cosas que tenéis dentro y sólo esperan una puerta para salir, una palabra, un símbolo, que las refleje y las haga resonar.
Y, nunca, nunca, nunca, dejéis que nadie piense por vosotros.
martes, 5 de junio de 2007
Adivina, adivinanza
Los sistemas de adivinación son casi tan antiguos como el hombre. El ser humano siempre ha sentido la incertidumbre del futuro como algo amenazante, y ha intentado averiguar lo que iba a suceder.
Hay muchísimas formas de tratar de asomarse al futuro, desde observar el vuelo de los pájaros hasta una larga y compleja tirada de tarot. Y todas tienen algo en común: son sistemas simbólicos.
No me interesa aquí el debate sobre si hay métodos de adivinación más válidos que otros, o hasta qué punto son fiables. Para lo que quiero contaros, tanto da que os creáis al pie de la letra lo que os cuentan o lo que vosotros mismos veis, que sólo os creáis lo bueno y no lo malo, o viceversa, o que olvidéis todas las predicciones excepto las que se cumplen.
Lo importante es lo siguiente: Cada uno de nosotros contruye su propio futuro.
No me hacen falta cartas, runas o caracoles para pronosticar con un 99% de acierto que el chico que mañana tiene un examen y no ha tocado el libro va a suspender, que la mujer que todo lo ve con pesimismo tendrá problemas que la agobien, que el hombre que ha intentado una y otra vez conseguir un ascenso acabará por lograrlo.
Nunca dejéis que nadie os diga lo que os va a suceder, porque lo que os sucederá es lo que vosotros hagáis que os suceda, y de eso, nadie sabe más que uno mismo.
Cada paso que damos, cada decisión que tomamos, marca nuestro rumbo. Está en nuestras manos, y no en las de nadie más. No está en las cartas, ni en las piedras, ni en las estrellas. Está en nuestra historia, nuestro día día, nuestras ganas, nuestro esfuerzo. Sembramos el destino con las semillas de nuestros actos.
Hay muchísimas formas de tratar de asomarse al futuro, desde observar el vuelo de los pájaros hasta una larga y compleja tirada de tarot. Y todas tienen algo en común: son sistemas simbólicos.
No me interesa aquí el debate sobre si hay métodos de adivinación más válidos que otros, o hasta qué punto son fiables. Para lo que quiero contaros, tanto da que os creáis al pie de la letra lo que os cuentan o lo que vosotros mismos veis, que sólo os creáis lo bueno y no lo malo, o viceversa, o que olvidéis todas las predicciones excepto las que se cumplen.
Lo importante es lo siguiente: Cada uno de nosotros contruye su propio futuro.
No me hacen falta cartas, runas o caracoles para pronosticar con un 99% de acierto que el chico que mañana tiene un examen y no ha tocado el libro va a suspender, que la mujer que todo lo ve con pesimismo tendrá problemas que la agobien, que el hombre que ha intentado una y otra vez conseguir un ascenso acabará por lograrlo.
Nunca dejéis que nadie os diga lo que os va a suceder, porque lo que os sucederá es lo que vosotros hagáis que os suceda, y de eso, nadie sabe más que uno mismo.
Cada paso que damos, cada decisión que tomamos, marca nuestro rumbo. Está en nuestras manos, y no en las de nadie más. No está en las cartas, ni en las piedras, ni en las estrellas. Está en nuestra historia, nuestro día día, nuestras ganas, nuestro esfuerzo. Sembramos el destino con las semillas de nuestros actos.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más.
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.Antonio Machado
lunes, 4 de junio de 2007
[Herramientas] Varita

Como prometí, una vez repuesta del shock, toca hablar de varitas.
La varita es una de las herramientas mágicas más conocidas en el acervo popular. Creo que sólo es comparable con el caldero, el sombrero y la escoba como parte de la representación tradicional de una bruja. Y, a pesar de eso, o quizá precisamente por eso, hay mucha confusión y desconocimiento sobre su significado y utilidad. Voy a tratar de arrojar un poco de luz sobre el asunto, aunque, como en todo, tendréis que seguir buscando e investigando si queréis tener una idea lo más completa posible.
¿Qué es una varita?
La varita es un trozo de madera de forma alargada y normalmente puntiaguda, de longitud variable (suelen medir entre el largo de la mano y el del brazo medido desde el codo a la punta de los dedos). Aunque pueden llevar adornos, palabras o runas inscritas, puntas de cristal, etc, es accesorio. También existen varitas de metal; aunque lo tradicional es que sean de madera, nada impide que sea de otro material natural, si su propietario se siente cómodo con ella.
¿Para qué sirve una varita?
Se usa para proyectar y focalizar la energía. No es indispensable usar una varita para este menester, pero muchas personas encuentran que les es más sencillo si la utilizan.
¿Cómo debe ser una varita?
Como a ti más te guste. Elije una madera que te atraiga especialmente, que pertenezca a un árbol con el que sientas una afinidad especial, o que simplemente te parezca particularmente hermosa. Decórala con esmero como mejor te parezca, con piedras, cintas, tallas, pinturas… debe ser ante todo una expresión de tu personalidad.
¿Qué simbología tiene la varita?
Históricamente, la varita simboliza la voluntad, la fuerza, los deseos, está relacionada con los elementos fuego y tierra, y también es un símbolo masculino.
Sin embargo, como cualquier otro objeto, la simbología de la varita depende mucho de la persona. Cada uno tenemos nuestros significados personales para todo lo que nos rodea, basados en nuestros pensamientos y experiencias. Lo que debes de preguntarte es: ¿qué significa para mí la varita? Aunque hayas visto muchas veces que se asocia con tal y cual cosa, si a ti esa relación no te dice nada, o, aún más, te resulta chocante, déjala a un lado, y emplea los simbolismos con los que te sientas más cómodo.
¿Qué puede sustituir a la varita?
Cualquiera de las funciones tradicionales de la varita puede efectuarse usando el athame, una punta de cuarzo u otro cristal, o nuestro propio dedo extendido.
Hay que recordar siempre que ninguna herramienta es indispensable, podemos realizar cualquier ritual o hechizo sin la ayuda de ningún objeto.
domingo, 3 de junio de 2007
[En otras palabras] Las Tres Puertas Mágicas
Las historias siempre dicen más de lo que cuentan. No sólo las grandes historias, sino también las pequeñas, las que hemos leído o escuchado mil veces... todas las historias tienen algo más de lo que creemos. Como muñecas rusas. Como una espiral infinita... cada vez que leemos una historia, abrimos una puerta, y entramos más y más adentro.
Lo que pasa es que la segunda puerta aparece sólo cuando se ha atravesado la primera. Y la tercera sólo cuando se ha dejado atrás la segunda. Y Uyulala únicamente cuando se ha entrado por la tercera. Antes no hay nada de todo eso. Sencillamente no están allí, ¿comprendes?”
[…]
“La primera, la Puerta del Gran Enigma es la que has visto con mi catalejo. Con las dos esfinges. Esa puerta está siempre abierta… como es lógico, No tiene batientes, Sin embargo, nadie puede pasar por ella salvo si… -Énguivuck levantó un diminuto dedo índice- salvo si las esfinges cierran los ojos. La mirada de una esfinge es algo totalmente distinto de la mirada de cualquier otro ser. Nosotros y todos los demás seres percibimos algo con la mirada. Vemos el mundo. Pero una esfinge no ve nada: en cierto sentido, es ciega. Pero sus ojos transmiten algo. ¿Y qué transmiten sus ojos? Todos los enigmas del mundo. Por eso las dos esfinges se miran mutuamente. Porque la mirada de una esfinge sólo puede resistirla otra esfinge. ¡Y puedes figurarte lo que le ocurre a quien se atreve a interferir el intercambio de miradas entre las dos! No puede moverse hasta haber resuelto todos los enigmas del mundo. Bueno, encontrarás los restos de esos pobres diablos cuando llegues.”
[…]
“Aparecerá ante tí la segunda puerta. La Puerta del Espejo Mágico.[…] En pocas palabras: se trata de un gran espejo o de algo así, aunque no está hecho de cristal ni de metal. De qué, nadie ha podido decírmelo. En cualquier caso, cuando se está ante él, se ve uno a sí mismo... pero no como en un espejo corriente, desde luego. No se ve el exterior, sino el verdadero interior de uno, tal como en realidad es. Quien quiera atravesarlo tiene que -por decirlo así- penetrar en sí mismo. […] He comprobado que precisamente los visitantes que se consideran especialmente intachables huyen gritando del monstruo que los mira irónicamente desde el espejo. A algunos tuvimos que tratarlos durante semanas antes de que estuvieran siquiera en condiciones de emprender el viaje de regreso. […] -Otros -siguió exponiendo- no habían visto al parecer nada más horrible, pero tuvieron el valor de pasar sin embargo. Para otros fue menos espantoso, pero todos tuvieron que vencerse a sí mismos. No se puede decir nada que valga para todos los casos. Para cada uno es diferente.”
[…]
“-¿Y qué pasa con la tercera puerta?
-¡Ahí las cosas se ponen realmente difíciles! La Puerta sin Llave, efectivamente, está cerrada. Simplemente cerrada. ¡Y eso es todo! No tiene picaporte, ni pomo, ni ojo de cerradura, ¡nada! Mi teoría es que la única hoja de esa puerta, que cierra sin junturas, está hecha de selén fantásico. Seguramente sabes que no hay nada que pueda destruir, doblar o disolver el selén de Fantasia. Es absolutamente indestructible. […] -Escucha: el selén de Fantasia reacciona a nuestra voluntad. Es precisamente nuestra voluntad la que lo hace tan resistente. Cuanto más se quiere entrar, tanto más se cierra la puerta. Pero cuando alguien logra olvidar sus intenciones y no querer nada... la puerta se abre sola ante él.Michael Ende, La Historia Interminable
viernes, 1 de junio de 2007
Covens, aquelarres, y círculos
Un coven no es un grupo de coleguitas que se reúnen para “jugar” a la magia como quien juega al rol. Un coven es una convergencia de mentes afines, una unión en la que se aprende a aceptar y respetar lo que te une a los otros y lo que te separa de ellos. No es una amalgama, sino una aleación, un todo mayor que la suma de las partes. Un coven es compromiso, es confianza, es un vínculo profundo y sincero. No se usa la palabra “hermanos” a la ligera.
No puedo explicarlo mejor de lo que lo hicieron en Blue Moonlight, en un magnífico artículo que podéis leer aquí.
Quisiera, sin embargo, traer hasta aquí las palabras de dos de sus participantes, cuya lección fue invaluable para mí, y a las que quisiera poder agradecérselo como merecen:
Vaelia Bjalfi escribió:
La palabra Coven para mi implica un grado muy alto de compromiso, que no se puede establecer entre personas que se estén conociendo (a veces ni siquiera entre personas que se conozcan desde hace tiempo). Para mi las palabras "En Perfecto Amor y Perfecta Confianza" son aquello que define a un Coven. Puede que no estén a favor de realizar los rituales desnudos, pero con los miembros del propio Coven hay que tener la misma confianza que necesitariamos para hacerlo. Puede que nunca nos aten e inmobilicen como en determinadas iniciaciones, sin embargo, con los miembros del propio Coven hay que tener la misma confianza que necesitariamos para ello. En conclusión; no se crean en realidad demasiados Covens hoy día. Tampoco veo nada de malo en ello.
Duxiet escribió:
"Perfecto amor y perfecta confianza" Todo covent tiene este lema entre sus miembros.. y si esto falla, es que hay una grieta muy grande en la base del grupo. Es mas, es lo primero que deberia preguntarse uno antes de establecerse un covent. Como creo que he dicho ya, lo importante es el vinculo efectivo y de fidelidad, el compromiso con los miembros del covent... se pase o no por juramentos o rituales. Confiar para mostrarse desnudo, confiar como para darle las claves de tu cuenta corriente o de tu mail... confiar para darle a alguien tu nombre magico real, para darle las llaves de tu mundo interior. Eso es lo que hay en un covent.
No hace falta decir más.
Ahora sólo queda ser sincero con uno mismo y pensar… ¿Es realmente un coven lo que quiero, lo que necesito? ¿Estoy preparado para esa responsabilidad?
No puedo explicarlo mejor de lo que lo hicieron en Blue Moonlight, en un magnífico artículo que podéis leer aquí.
Quisiera, sin embargo, traer hasta aquí las palabras de dos de sus participantes, cuya lección fue invaluable para mí, y a las que quisiera poder agradecérselo como merecen:
Vaelia Bjalfi escribió:
La palabra Coven para mi implica un grado muy alto de compromiso, que no se puede establecer entre personas que se estén conociendo (a veces ni siquiera entre personas que se conozcan desde hace tiempo). Para mi las palabras "En Perfecto Amor y Perfecta Confianza" son aquello que define a un Coven. Puede que no estén a favor de realizar los rituales desnudos, pero con los miembros del propio Coven hay que tener la misma confianza que necesitariamos para hacerlo. Puede que nunca nos aten e inmobilicen como en determinadas iniciaciones, sin embargo, con los miembros del propio Coven hay que tener la misma confianza que necesitariamos para ello. En conclusión; no se crean en realidad demasiados Covens hoy día. Tampoco veo nada de malo en ello.
Duxiet escribió:
"Perfecto amor y perfecta confianza" Todo covent tiene este lema entre sus miembros.. y si esto falla, es que hay una grieta muy grande en la base del grupo. Es mas, es lo primero que deberia preguntarse uno antes de establecerse un covent. Como creo que he dicho ya, lo importante es el vinculo efectivo y de fidelidad, el compromiso con los miembros del covent... se pase o no por juramentos o rituales. Confiar para mostrarse desnudo, confiar como para darle las claves de tu cuenta corriente o de tu mail... confiar para darle a alguien tu nombre magico real, para darle las llaves de tu mundo interior. Eso es lo que hay en un covent.
No hace falta decir más.
Ahora sólo queda ser sincero con uno mismo y pensar… ¿Es realmente un coven lo que quiero, lo que necesito? ¿Estoy preparado para esa responsabilidad?
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