YA SE ACORTAN LAS TARDES
Ya se acortan las tardes, ya el poniente
Nos descubre los más hermosos cielos,
Maya sobre las apariencias velos
Pone, dispone, claros a la mente.
Ningún engaño en sombra ni en penumbra,
Que a los ojos encantan con matices
Fugitivos, instantes muy felices
De pasar frente al sol que los alumbra.
Nos seduce este cielo de tal vida,
El curso de la gran Naturaleza
Que acorta la jornada, no perdida
Si hacia la luz erguimos la cabeza.
Siempre ayuda la calma de esta hora,
Lenta en su inclinación hasta lo oscuro,
Y se percibe un ritmo sobre el muro
Que postrero fulgor ahora dora.
Este poniente sin melancolía
Nos sume en el gran orden que nos salva,
Preparación para alcanzar el alba,
También serena aunque mortal el día.Jorge Guillén
viernes, 28 de noviembre de 2008
[En otras palabras] Ya se acortan las tardes
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Siendo otro
Dicen algunos escritores, poetas, filósofos, e incluso sesudos investigadores en psicología social, que las personas nos comportamos como actores, representando diferentes papeles en diferentes circunstancias de nuestra vida. Que llevamos puesta la personalidad como quien se pone una máscara.
De hecho, la propia palabra, persona, viene de un término latino que significaba máscara de actor, y posteriormente, por metonimia, personaje teatral. Eso es lo que hacemos, entonces, cuando nos relacionamos con otros, y a veces cuando nos justificamos ante nosotros mismos.
Representar un papel, elegir un rol que creemos adecuado para cada momento. Ahora trabajador de la empresa, ahora amigo y compañero, ahora padre y educador, ahora jugador del equipo de fútbol...
Representar un papel, elegir un rol que creemos adecuado para la vida que queremos tener: el chistoso, el responsable, el seductor, el sensible, el amante del riesgo...
Estos papeles pueden ayudarnos a desarrollar nuestras mejores cualidades, cuando elegimos hacer y parecer aquello que más se parece a lo que queremos llegar a ser. Pero también pueden encasillarnos, constreñirnos a ser lo que los demás esperan que seamos.
Por eso es hermoso e importante que a veces nos pongamos otras máscaras, probemos a ser otros, pretendamos representar roles muy distintos a los que ya conocemos. Por eso es hermoso es importante que los niños jueguen, y que los adultos también recuerden cómo hacerlo.
Porque ser otro por un breve espacio de tiempo ayuda a ser más plenamente uno mismo.
Ésta es mi manera de dar las gracias a todos aquellos que, este fin de semana, han tejido la magia de hielo y fuego, y me han enseñado a soñar y vivir otro mundo. Con gente como ellos, el poder de la imaginación está a salvo.
jueves, 20 de noviembre de 2008
[En otras palabras] Peregrino
Quizá yo esté en medio de ambas cosas. O quizá, sin saberlo, haga al mismo tiempo ambos viajes.
PEREGRINO¿Volver? Vuelva el que tenga,
Tras largos años, tras un largo viaje,
Cansancio del camino y la codicia
De su tierra, su casa, sus amigos,
Del amor que al regreso fiel le espere.Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,
Sino seguir libre adelante,
Disponible por siempre, mozo o viejo,
Sin hijo que te busque, como a Ulises,
Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.Luis Cernuda
miércoles, 19 de noviembre de 2008
El poder de la fantasía
No sólo podemos vivir en el mundo real, sino que podemos emplearlo como punto de partida para crear otros mundos. No sólo podemos desarrollar al máximo nuestras cualidades personales, sino que podemos soñar con ser mejores, y a veces, incluso alcanzar objetivos más allá de los límites que creíamos rígidos.
Tenemos todo el poder sin límites de la imaginación para crear, para formar palabras, imágenes, objetos nunca vistos. Todo el poder de la imaginación y la voluntad para hacer realidad cosas que antes no existían.
Podemos convertir los sueños en certezas, pero primero tenemos que atrevernos a soñar.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Creer no significa no pensar
La fe es un acto irracional. Aquél que realmente cree, sabe que no hay ningún dato objetivo que refrende sus creencias, y no necesita que lo haya. Si lo necesitase, ya no sería fe.
Pero eso no quiere decir que para ser creyente sea necesario ser no pensante. Uno puede pensar sobre su fe todo lo que quiera. Una auténtica fe no se desmorona porque pensemos sobre nuestras creencias, porque su núcleo está más allá de la forma en que veamos a la divinidad, o la llevemos a la práctica.
Los paganos no tratamos de convencer a nadie de que siga nuestro camino. El que se acerca a él, lo hace por propia voluntad, se embarca en su propia senda, su propia evolución. Y el primer paso es siempre conocer aquello en lo que has empezado a creer.
Hay quien investiga y estudia el paganismo, y tiempo después siente despertarse la chispa de la fe. Hay quien ante unas palabras, una imagen, una música... siente una extraña nostalgia, la inesperada sensación de estar "volviendo a casa", y se lanza a conocer lo que hay detrás de ella.
Lo único imprescindible para recorrer un camino espiritual es estar dispuesto a avanzar por él. Y para eso hay que pensar, hay que estudiar, hay que indagar en los orígenes de ese camino, incluso para poder abandonarlos si llega el momento en que nos sea necesario hacerlo es preciso haberlos conocido primero.
Llamarse a sí mismo "pagano", "wiccano", "brujo" o "druida" requiere mucho más que ponerse una etiqueta. Tienes que saber qué hay bajo esa etiqueta. No es motivo de vergüenza no saber algo, pero sí no tratar de averiguarlo. No es un inconveniente no tener respuestas, pero sí dejar de hacerse preguntas.
Si tu fe no resiste las preguntas, busca otro camino. Pero no hagas gala de tu ignorancia disfrazándola de fe. Porque la auténtica fe crece con el conocimiento, y, mientras menos conozcas sobre aquello que crees, más limitada será.
viernes, 14 de noviembre de 2008
[En otras palabras] Leer, leer, leer, vivir la vida...
Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma.
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?Miguel de Unamuno
miércoles, 12 de noviembre de 2008
[Música] Taita Inti y Pachamama
Es posible que no hayáis oído hablar de ella (fue famosa en los años 50, que quedan lejos para la mayoría de nosotros), pero, si es así, creedme que no es por falta de méritos. Yma Sumac tenía la voz más increíble que haya existido. Su registro vocal abarcaba cinco octavas, es decir... ella sola podía cantar en todos los tonos de la voz humana, desde barítono hasta soprano, sin necesidad de recurrir al falsete. Y lo hacía cómodamente... y de maravilla.
Su historia es confusa y probablemente muy adornada, como muchas de las biografías de famosos de principios y mediados del siglo pasado. Alardeaba de ser descendiente del Inca Atahualpa (incluso el gobierno peruano certificó que lo era), y, llegada a Estados Unidos, explotó su veta exótica caracterizándose de sacerdotisa inca o virgen del sol.
Pero no necesitaba nada de todo eso para deslumbrar al mundo. Le bastaba con su voz. Su magnífica, inigualable voz, cuya fuerza y belleza destaca incluso en las grabaciones de la época.
En estas canciones que quiero compartir hoy, Yma Sumac canta, como sólo ella podía hacerlo, a los dioses indígenas: a Inti, el Dios del sol, y Pachamama, la Madre Tierra.
¿Hay mejor excusa para compartirlas con vosotros?
Espero que os gusten.