Las bebidas cumplen un importante papel en la mayoría de los rituales paganos. Al fin y al cabo, nuestros Dioses nos conminan a comer, beber, bailar y disfrutar de la vida y todos los dones que nos han concedido. Normalmente, en las reuniones y rituales se bebe cerveza, sidra o vino, pero, cuando se va acercando el invierno, lo que realmente apetece es tomar algo caliente, y se suele optar por el té, o en algunos casos café. Pero hay otras opciones que, aunque la mayoría no nos lo hayamos planteado, quizá sean más adecuadas para una celebración religiosa.
En otros países de Europa hay tradición de tomar vino caliente con especias. Existen múltiples recetas, e infinitas variaciones. Yo suelo usar dos, una que es de elaboración propia sobre la base de otra citada en un libro, y otra que me dieron, el Vin Brulé, que, por lo que sé, es típico de la época navideña.
Me gustaría compartirlas con vosotros, para que estas noches que se alargan sean un poco menos frías.
Vin Brulé
- 1 litro de vino tinto
- 200 militros de agua
- 100 gramos de azúcar
- Piel de naranja
- De 8 a 10 clavos de olor
- 1 rama de canela
Se pone a hervir el agua con todos los ingredientes excepto el vino, y cuando se haya reducido aproximadamente a la mitad, se le añade el vino, se calienta, se cuela y se sirve.
Vino caliente con especias- 1 litro de vino tinto
- Miel (la cantidad depende de lo dulce que lo quieras)
- De 5 a 7 clavos de olor
- Un trozo de raíz de jengibre (puede ser seco, pero mejor fresco)
Se calienta el vino con todos los ingredientes excepto la miel hasta que hierva, luego se añade la miel, se remueve hasta que se disuelva, se cuela y se sirve. Si alguien lo desea, puede añadir más miel en su vaso mientras el vino aún esté caliente.
Por supuesto, podéis añadir otras especias: cardamomo, anís, canela, nuez moscada, cáscara de limón… y variar los ingredientes a vuestro gusto, hasta que encontréis la combinación que prefiráis.
¡Que aproveche!