miércoles, 26 de enero de 2011

Arcoiris

Que algo sea un fenómeno natural y explicable, no quiere decir que no pueda ser mágico.


Mucha gente trata de relegar la espiritualidad a los "huecos", a los grandes misterios de la vida y el universo que la ciencia no puede explicar, como si fuera una muleta en la que apoyarse. Pero el sentimiento de lo sagrado nace de la reverencia y el asombro, y ambas cosas no disminuyen porque sepamos exactamente cómo ocurren las cosas. A veces, incluso, el saberlo no hace más que aumentar nuestra maravilla.


Todas las culturas y las mitologías han observado con fascinación los fenómenos naturales, y han creado mitos sobre ellos.
Si la luz y la oscuridad son poderosas en sí mismas, ¿qué decir de ese prodigio de color que cruza el cielo? La señal del pacto de paz entre el Creador y los hombres, la mensajera de los Dioses, "corriendo sobre el lluvioso viento", el puente Bifrost que une los mundos de Midgard y Asgard, la serpiente de colores del Tiempo del Sueño... el arcoiris es un límite, un umbral, entre el sol y la lluvia. Sólo puedes apreciarlo cuando las condiciones son las precisas, y por más que trates de acercarte, nunca lo alcanzarás. No es de extrañar que siempre fuese considerado un presagio, bueno o malo, pero increíblemente poderoso.


Pero además, el arcoiris nos sirvió para aprender, para conocer mejor el mundo que nos rodea y la naturaleza de la luz. Gracias, entre otras cosas, a esa señal en el cielo, los hombres nunca dejaron de preguntarse por las relaciones entre la luz y el color, por los fenómenos ópticos y nuestra forma de percibirlos, por la misma esencia de la realidad y su significado.

No hace falta una olla llena de oro enterrada en su extremo. Perseguir el arcoiris nos ha hecho más sabios, pero también más humildes; más niños, y como especie, más ricos.


Fotos tomadas el  22 de enero desde mi ventana.

miércoles, 19 de enero de 2011

[Noticias] A vueltas con Tindaya

En todos los lugares hay rincones especiales, llenos de historia, cargados de magia, que no suelen ser conocidos mucho más allá de sus aledaños. La montaña de Tindaya es uno de ellos, aunque desgraciadamente en los últimos tiempos ha empezado a hacerse famosa por motivos ajenos a su importancia real.


La isla de Fuerteventura no es especialmente escarpada, y Tindaya, con sus 400 metros de altura, destaca en el paisaje como una señal que llena los ojos.

Los aborígenes la consideraban sagrada, y, como en muchas otras montañas a lo ancho del mundo, encontraban en ella un lugar donde los divino y lo humano podían entrelazarse. En sus alrededores y laderas hay múltiples rastros de la vida y espiritualidad de los majos, y en su cumbre se encuentran una gran cantidad de grabados rupestres en forma de pies.


Aún después de que Fuerteventura fuera conquistada y sus habitantes supervivientes se mezclasen con los nuevos pobladores y adoptasen sus costumbres y religión, Tindaya siguió siendo especial y mágica, incluso sobrecogedora para quienes se acercaban a ella, y durante mucho tiempo fue llamada "la montaña de las brujas".
Su valor ecológico, arqueológico, y espiritual es reconocido por todos los habitantes del archipiélago, y aún tiene mucho que enseñarnos sobre nuestra biodiversidad y nuestra historia.


Y sin embargo, dos amenazas acechan a Tindaya, cada una a su manera.

Por un lado, la montaña está compuesta en gran parte de traquita, un tipo de piedra muy apreciada para usos ornamentales y, por eso mismo, también muy cara. Cualquiera diría que explotar una cantera en un lugar así, declarado monumento natural y Bien de Interés Cultural, no estaría permitido, pero la realidad es que la traquita es realmente, tremendamente cara, y cuando se manejan esas cantidades de dinero, hay gente a la que la palabra "valioso" le empieza a sonar de otra manera.

Y entonces, por otro lado... llegó Chillida. En una de sus inspiraciones de artista, se empeñó en crear una escultura monumental, titánica, "una montaña despojada de su interior para que el espacio entrara en ella, un homenaje a la pequeñez que nos une a todos los hombres". Buscó el emplazamiento ideal donde llevar a cabo su sueño, descartó muchos lugares y al final, eligió Tindaya. Tindaya, la montaña sagrada; Tindaya, la montaña mágica; Tindaya, cuya situación, belleza e historia brillan por sí mismos, sin necesidad de ser soporte para la ideas ni el "arte" de nadie.

¿Vaciar una montaña de tan alto valor histórico, cultural y natural? ¡Qué locura! Pero, un momento... ¿vaciar una montaña a la que luego podrás cobrar entrada y cuyos "escombros" se pueden vender por millones de euros? No hace falta que os diga que a algunos los ojos les hicieron chiribitas.

Hace dieciocho años que la cuestión del monumento en Tindaya se planteó por primera vez. Muchos intereses, dinero e influencias confluyeron en ese proyecto. Muchas voces críticas se alzaron en su contra. Hubieron denuncias, informes, corrupción y papeleo, protestas y escándalos. La montaña se resistía a ser violada, a convertirse en un cascarón sin alma utilizado en beneficio de unos pocos. Chillida murió en 2002, y aunque los defensores de la obra insistían en llevarla a cabo, parecía que sin el apoyo de su iniciador, no saldría adelante. Parecía que por fin Tindaya iba a quedar en paz, incólume, alzándose contra el cielo como el monumento que por sí misma siempre ha sido.

Y entonces, ayer, leí esto en El País:
Renace la montaña sagrada de Chillida
Tras 18 años de polémicas, una reunión entre la familia y el Gobierno canario reflota el proyecto de Tindaya


El politiqueo y los intereses sólo esperaban a que mirásemos hacia otra parte para seguir haciendo negocio. Pero yo que ellos no cantaría victoria aún. La montaña de Tindaya tiene su propio espíritu, su propia fuerza. No os extrañe que, aunque crean conseguir lo que ambicionan, el resultado sea muy diferente a lo que esperaban.



Todas las fotos de esta entrada pertenecen al álbum de Flickr La Montaña de Tindaya de Jose Mesa (Mataparda), y están licenciadas en Creative Commons para que sirvan para el conocimiento y la defensa de este mágico lugar.

Más información:

Tindaya en la Wikipedia
Todos somos Tindaya, blog con todas las noticias e información sobre la evolución del malhadado proyecto.
Plataforma apoyo monumento Chillida Tindaya, por si quereís la otra versión (que siempre es bueno mirar las cosas desde los dos lados).

viernes, 7 de enero de 2011

[En otras palabras] El regreso

Recordando cosas que había olvidado, pisando sobre mis propias huellas, regresando a lugares de los que nunca partí...

EL REGRESO

Cada día que pasa,
cada día,
es más corto el camino
de regreso.

De repente la nave
romperá el horizonte
y la veré avanzar hacia la orilla
flamante de banderas.

Y en un instante el sol
habrá borrado
todos los años
que viví en la sombra.

Meira Delmar